Domingo de bailongo

Reseña: Señor Coconut en México

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“You know who we are?, we are Señor Coconut”, resonó en el Teatro de la Ciudad . Un grupo de siete alemanes y un venezolano caminaron entonces hacia sus lugares en el escenario, todos vestidos de traje negro, todos de no menos de 35 años y algunos con más de 50 . Se plantaron enfrente de sus instrumentos –marimba, vibráfono (marimba de metal), saxofón, trompeta, trombón, percusiones, contrabajo y una laptop para las secuencias– y comenzó la fiesta.

Directo desde Alemania, Señor Coconut inició con puro chachachá. Sus canciones son covers de rolas muy conocidas transformadas completamente con ritmos afrocubanos. Desde "Around the World", de Daft Punk, hasta "Riders on the Storm", de The Doors, pasando por "Smooth Criminal" o "Beat It", de Michael Jackson, lo único que queda de las canciones originales es el nombre y la letra, porque en manos de los alemanes mutan. Sí, suena raro que desde Europa hayan venido a rescatar ritmos casi perdidos en América Latina, pero ellos lo hacen y muy bien. Llevan 10 años con el proyecto y tenían dos años de no pisar tierra mexicana.

En el escenario Señor Coconut parece una Big Band en pequeño. Son sólo ocho y lo único con lo que cuentan es con luces, nada de parafernalia de grandes grupos, pero llenan el sitio de tal manera que, ayer domingo, desde la primera canción la gente ya estaba parada y bailando. Y no se sentaron más.

En cada canción los músicos mostraron su habilidad. No hubo una sola rola en donde uno de ellos no interpretara un solo de al menos dos minutos para demostrar que todos son egresados del conservatorio. Cada uno hizo patente que los ritmos afroantillanos no son música fácil de interpretar, al menos si se hace bien. Incluso el DJ se lució al menos dos veces con secuencias donde incorporaba bases afro antillanas combinadas con downtempo y después algo de house.

El concierto empezó con puro chachachá y después de seis canciones mudó a mambo. Para entonces las palmas del público estaban presentes en cada canción. “Esto va a ser memorable, ya es memorable, sólo en Chile y en México nos hemos sentido así, México lindo y querido”, dijo el vocalista antes de que el ritmo cambiara a merengue y las caderas empezaran a contonearse en cada asiento.

Los solos más aplaudidos fueron el de trombón (suponemos que tuvo que cambiar de pulmones después del concierto) y el de marimba. Ni en Veracruz la tocan así, palabra.

Aunque el Teatro de la Ciudad no estaba lleno, parecía estarlo por la cantidad de gritos y aplausos. El único problema del concierto fue que duró muy poco. Cuando el público estaba ya en el clímax total y esperando que Señor Coconut continuará con la fiesta, ésta se acabó de improviso después de la única rola de cumbia que tocaron tras el encore.

Fue sólo una hora y media de ritmo y, aunque la audiencia se quedó con ganas de más, valió la pena tomarse la tarde del domingo para ver a estos alemanes amantes de los ritmos americanos.

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