Desgañitados con My Morning Jacket

Auditorio lleno + público conocedor = conciertazo

Sandra Lucario

Directito desde Kentucky, My Morning Jacket presentó el material de sus 6 discos, incluyendo el último, Circuital, ante un público conocedor y a la expectativa. Y lo hizo bien, ya que que todos terminamos bastante enganchados con cada una de las canciones del setlist que prepararon.

La banda gabacha tuvo como escenario el Auditorio Blackberry. Después de 4 años de no verlos por tierras aztecas, la banda causó furor desde la primera canción (“Circuital”), con la que abrió el concierto.

La suave voz de Jim James se escuchó, mientras apareció en el escenario con un abrigo con bordados indígenas. Apasionado y entregado cantó después la famosa canción “Outta my system” y los coros en el recinto no se dejaron esperar.

Cercanos, complacientes, acompañando a James, Carl Broemel en la guitarra, “Two Tone” Tommy Blankenship en el bajo, Bo Koster en los teclados y el estilo único de Patrick Hallahan en la batería, los integrantes de My Morning Jacket se la rifaron con la presentación de canciones como “It beats for you”, “I’m amazed”, “The way that he sings”.

Los ánimos se prendían con cada canción, el juego de luces que seguía a cada acorde daba señas de que aún había más por venir. Siguieron “Evil Urges”, “First Light” y “Lay Low”.

Cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de “Holding on to Black Metal”, la gente casi se avalanzó al escenario. Jim James interactuó con el público. Se formó un ambiente cálido con su música, que fusiona el rock con el country y el indie.

Siguieron “Dondante”, “Run Thru”, “Smokin from shooting”. El auditorio estaba ya lleno, incluso hubo gente que se lanzó con sus chavitos para poder estar ahí.

Otras tres canciones sonaron “Touch me I’m going to scream Part. II”, “Movin away” y “Gideon”. La banda se retiró, el suelo se cimbró con los brincos del público, los tímpanos estaban a punto de estallar, todos aclamaban por el regreso de My Morning Jacket al escenario.

No se hicieron del rogar. Regresaron. La banda, considerada como una de las mejores en su género y que se ha inspirado en enormes grupos como The Flaming Lips, Black Sabbath y The Velvet Underground, puso a todos a bailar y a mover las cabezas de todos al ritmo de las últimas 6 canciones.

Jim James las acompañó con un mini sintetizador y, antes de cantar “Wonderful (The way I feel)”, agradeció a todos por estar ahí. Siguieron “Victory Dance”, “The day is coming”, “Wordless Chorus”, “Highly Suspicious”.

My Morning Jacket coronó la noche con un largo encore convertido en “One big holiday”, donde pudimos darnos un quemón con las habilidades magistrales de cada uno en sus instrumentos.

Casi dos horas de música, de vivenciar la energía de estos músicos y de descubrir la originalidad en sus interacciones hicieron que este concierto se convierta en uno de los mejores del año.