Cat Power, íntima sesión de folk

La crónica de su concierto en El Plaza

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La edad y madurez cambian a las personas, basta con una marea llena de experiencias para comenzar a tomar mejores decisiones, o peores, si alguno no entendió con los sucesos previos que  han pasado en su vida.
 
Charlyn Marie Marshall posee un enorme talento, logró superar los excesos, aprendió de su pasado, apostó por la magia que posee con los instrumentos, aunque no siempre resulta de fácil digestión auditiva.
 
Dos años después de su exitosa presentación en el Corona Capital, la cantautora norteamericana presumió su embarazo, además de sentir profundo amor por un caballero. ¡Sí, Cat Power cerró el año con un hermoso ser en su vientre producto del sonido y experiencia s que la han hecho única!
 
Vestida de negro, con un aspecto diferente; íntima, sencilla, su voz, un par de guitarras, el piano y su sola presencia… Sin músicos de acompañamiento. Así quiso mostrarse, en una penumbra y con un repertorio digno de ser recordado por futuras generaciones.
 
Cat Power repasó su intensa discografía de nueve albumes mezclando la belleza musical con su enorme capacidad; “Maria”, “Great Expectations” y “Naked If I Want To” iniciaron la noche, sólo el simple rasgueo y la enorme voz de Marshall fueron capaces de crear nudos en la garganta a los cientos de fans que atascaron el Plaza Condesa.
 
Sin terminar por completo las canciones, la oriunda de Atlanta interpretó “(I Can’t Get No) Satisfaction”, una versión extraña para los amantes de los Rolling Stones pero no para los adictos al folk.
 
“Colors And The Kids” cambió de aires la solemnidad de la guitarra por la intensidad del piano, sublime fue “The Greatest” así como “Paths Of Victory”, cover a Bob Dylan ejecutado con brillantez mientras ella hablaba consigo misma y a veces con el público.
 
Un extenso y hermoso concierto de casi 150 minutos, momentos sublimes que eran semi interrumpidos por un vaso con agua que bebía para pasar a la siguiente canción.
 
“In This Hole”, “The Moon” y “Sea of Love” dieron por terminada la sesión, sin que el resultado final tenga demasiada importancia, grandes canciones, flores que eran arrojadas a los que se aventuraron hasta la parte delantera del escenario y un recordatorio de que continuará apoyando la causa de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
 
En cualquier instante todas las cosas pueden esfumarse con facilidad, hace 20 años, Cat Power era intensa, intrépida, salvaje, oscura… ¡Hoy, bueno, hoy sólo se presentó en la capirucha como la futura madre que será en el 2015!