Caloncho usa en Bálsamo la felicidad como inspiración

En "Bálsamo", Caloncho explora nuevos instrumentos, otros temas, un distinto productor... Buscó una experiencia distinta. Así será la nuestra al escucharlo.

Caloncho en El Plaza
Foto: Diego Guillén/cortesía Caloncho

Fruta Vol. II, su disco anterior, fue el cierre de una época para Caloncho, una que describe como muy honesta pero también muy ingenua. Hoy dice estar mucho más atento a lo que le gusta y a la manera en que quiere sonar. Ese nuevo interés se ve reflejado en Bálsamo, el álbum con que el sonorense llega este agosto a El Plaza Condesa.

En Bálsamo, Caloncho (Ciudad Obregón, 1986) quiso explorar nuevos instrumentos, diferentes géneros, otro estudio, temáticas diferentes en las letras, un nuevo productor… En general, tener una experiencia completamente distinta a la que había tenido como músico y compositor en sus anteriores materiales.

Entre los temas que aborda en este nuevo álbum se encuentra la reflexión sobre la existencia de la música y la actitud ideal para recibirla.

«Creo que al final, todo se resume a amor, no necesariamente el cursi; hay muchas maneras de asumirlo, y en el disco está el amor por el contexto, el amor animal, etcétera.»

En Bálsamo, Caloncho alude a la omnipresencia de la música y su amor incondicional: la música siempre estará ahí para nosotros en las circunstancias que sean.

Una manera de marcar la línea de los temas y el espíritu de este nuevo material fue para Caloncho lanzar “Optimista” como primer sencillo, yendo a contracorriente de la creación artística y su obsesión por la tristeza y la desventura como inspiración.

«Creo que es similar a esa creencia que afirma que es más fácil componer en inglés o componer triste. A cualquiera puede salirle una canción triste. Por alguna razón, es más fácil expresar eso musicalmente.

«A mí me gusta mil veces más lo que me sale cuando estoy contento, y viéndolo desde otra perspectiva, si nadie escribe cosas felices, qué mejor que meterse a ese nicho. Lo triste se me hace como genérico; cuando escribo algo triste, siento que ya lo he escuchado en otro lado.»

Para Bálsamo, Caloncho decidió trabajar con otro productor, Mateo Lewis, a quien conocía por su labor junto a Elsa y El Mar. «Lo conocí a través de Santiago [Casillas], de Little Jesus; eran compañeros en la escuela, y a través de él, Elsa me invitó a cantar una canción de su disco Rey. Me gustó mucho lo que estaban logrando, y por eso decidí invitarlo como productor.»

Si para su colaboración previa con Siddhartha encontró en él similitudes en sensibilidad y maneras de trabajar, además de la circunstancia de que ambos han sido bateristas, esta vez la relación con Lewis sirvió a Caloncho para explorar nuevos territorios.

«Es un superproductor, tiene una musicalidad única, que admiro. El vato toca todo, ¡hasta clarinete tocó en el disco! Toca trompeta, bajos, guitarras, teclas. Tener tantos campos de dominio te da mucha más noción de hacia dónde quieres llegar, desde el origen, desde cómo microfoneas tu batería.»

Además, Lewis tiene una amplia colección de sintetizadores antiguos, que a Caloncho le encanta cómo suenan. Ese factor también influyó en la decisión de trabajar en conjunto con él, para integrar nuevos sonidos y plantearse otras exploraciones.

Bálsamo llegó el 11 de agosto a tiendas y plataformas digitales, y de inmediato se ubicó en el gusto de los escuchas: a los pocos días ya encabezaba listas de lo más vendido en físico y digital, y tres de sus temas entraban a la lista de lo más escuchado de Spotify.