Blur: Mucho más que ‘otra’ banda inglesa

Adiós, nostalgia; hola, lechita

En un momento en el que todo el mundo estaba en frenesí por el despunte del grunge, Inglaterra pasaba por otro momento muy silencioso en la música. Sí, bandas como The Stone Roses, The Happy Mondays y Jesus Jones habían llegado a su fin, pero en Londres cuatro hombres darían inicio al britpop.

“Si el punk trataba de eliminar a los hippies, entonces yo me estoy deshaciendo del grunge” – Damon Albarn.

Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James y Dave Rowntree le pintaron dedo a aquel sonido y, convencidos del suyo, reinventaron la música pop para crear un entramado que le abrió paso a bandas como Pulp y Oasis (y parece que éstas se llevaron el crédito).

¿Quién no recuerda la primera vez que escuchó “Girls & Boys”?

Desde su primer disco, Leisure (bastante malo, aceptémoslo), captaron la atención de unos pocos haciéndonos recordar la época del Madchester. Nos contaron historias sobre lo que era estar quebrado en Inglaterra, en plena juventud en “Modern Life is Rubbish”, todo eso con los ritmos acrobáticos que salían de la guitarra de Graham Coxon.

Las primeras tonaditas de “Girls & Boys” nos adelantaron que algo magnífico estaba por venir. Sonreímos, movimos nuestras cabezas, nos perdimos en la canción y nos volvimos locos.

La vida inglesa tomó forma caricaturesca e ingeniosa en Parklife, poniéndonos a brincar como animales y, en seguida, tristeando con baladas románticas. No había vuelta atrás. Cautivaron al mundo.

Song 2 fue compuesta en menos de 15 minutos cuando la banda estaba crudísima haciéndole burla al grunge.

Cuerdas, trompetas y sintentizadores. Suburbios, mundos banales y plásticos nos dieron la bienvenida a “The Great Escape”, entre bailes de waltz y beats inusuales de pop.

“Woo-hoo!”. Y en seguida dos minutos exactos de guitarrazos que inspiran a destruir el cuarto en donde nos encontremos: “Song 2”. Un sueño sónico acompañado de psicodélia, guitarras crudas y sonidos desentonados.

El britpop estaba más que olvidado. 

Nadamos en un mar creativo y experimental durante 13, título que se decidió porque esos números forman una letra B. Sentimos dolor y hasta nos volvimos un tanto espirituales. En un momento hasta parece que encontramos nuestro camino hacia el Señor entre los cantos góspel de Tender y nos encariñamos con Milky (la lechita de Coffee & T.V.).

Algunos extrañamos a Graham Coxon en Think Tank (un disco incomprensible en donde mezclaron elementos de jazz e instrumentaciones del Medio Oriente) y no nos atrevimos a emprender el viaje, otros logramos llegar a esos lugares incomprensibles del disco en donde se encontraba la nostalgia rodeada de una instrumentación del medio oriente y de jazz.

De 1991 a 2003, nos dieron 7 discos. Todos diferentes. Todos con un toque de excelencia en algún lado. Todos guiados por la voz de Damon Albarn, que pasa de agudos a graves en cuestión de segundos y eleva nuestro espíritu.

Pero son las canciones que todos tenemos en la cabeza las que marcan su momento en cada álbum y reiteran la grandeza y genialidad de Blur. Una banda que gracias a su…, llamémosle, necedad y convencimiento, no se dio por vencida.

Dentro de 15 días Blur llegará a dos escenarios mexicanos: El Vive Latino y El Plaza Condesa. Todos esperamos con ansias escucharlos en vivo. Estamos contando los minutos de aquí al 16 de marzo a las 10:30 de la noche, cuando el Foro Sol aullará al unísono “Woo-hoo!”.