Björk sí pudo cumplirle a sus fans en Ceremonia

Björk en festival Ceremonia
Foto: Twitter @oscardelacruzCinco minutos después de las nueve de la noche del domingo apareció Björk en el escenario

Desde que faltaba media hora para las nueve de la noche, la gente se aglutinó en el escenario Vans para ver a Björk en Ceremonia y justo a las 9:05 —tras unos cuantos chiflidos— apareció.

Lo que el sábado se vio como la fallida oportunidad de ver a la islandesa por menos de lo que costaba en el Auditorio Nacional, luego de que el festival en el Foro Pegasso tuvo que ser pospuesto, una noche después fue el logro de muchos que se dieron cita.

“¡Buenas noches!”, fueron sus primeras palabras tras mostrarse inmaculada con un atuendo blanco, que sería la envidia de cualquier quinceañera alternativa — que repitió de su presentación en el Auditorio— y una máscara cubriendo su rostro.

Acto seguido, la entonación de “Stonemilker”, el primer track de su nuevo álbum, acompañado de un conjunto de cuerdas y una pantalla que mostraba imágenes de la naturaleza.

Durante el setlist de poco más de una hora y media, la mayoría de los asistentes se dedicaron a mover la cabeza de lado a lado, algunos con los ojos cerrados, en plan de relajación.

A pesar de que mucha gente sacó el celular para grabarla o fotografiarla, en esta ocasión Björk no se molestó y se dedicó a bailar casi como lo hacía en los vídeos de Michel Gondry o en “Dancer in the dark” de Lars Von Trier. Entre cada canción decía: “Grashias”.

En el público podías observar a personas con pelucas como las de la época de Biophilia, atuendos de lentejuelas y hasta batas tipo kimono que homenajeaban a la portada del clásico Homogenic.

No faltó el asistente que se aventó el comentario de “la verdad no me sé ninguna, pero amo su voz”. Aún así, la mayoría de los que fueron sí estaban muy emocionados por verla y al menos tarareaban los temas de Vulnicura, su última producción y que conformó la mayoría del setlist.

Las interpretaciones de “Jóga”, su regreso al escenario al final del concierto con “History of touches” y una breve demostración de fuegos artificiales, fueron quizá los momentos más altos del recital, el cual si bien mantuvo a los asistentes tiritando de frío, también los dejó satisfechos al ver a la multifacética artista en un mood más relajado.

Björk cumplió, un día después de lo planeado, pero en el escenario del Ceremonia.