Top 10: amores platónicos de las chicas en los 90

Ellos fueron los responsables de nuestras calenturas

Algunos eran músicos, otros actores. En algunos casos, era más bien el personajes que encarnaban. Ya en casos más frikis y extremos, eran personajes de caricatura.

Te dejamos con 10 chamacones que ponían a suspirar a las chicas (y a algunos chicos, no se hagan) allá en los fabulosos noventa. 

Justin Timberlake

A pesar de que ahorita se ve mucho mejor que en aquellos ayeres (gracias al Señor se trasquiló los chinos de borreguito de Ensueño), este chavo se traía muertas a las chicas de finales de los noventa. ¿Cómo olvidar que hasta la mismísima Britney Spears sucumbió a sus encantos? Además se rumora que la señora nunca lo superó y  fue en parte su culpa que se rapara y embarneciera. Y es que aceptémoslo: ¿quién no se deprimiría de haber tenido un Justin en su vida para luego dejarlo ir?

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Justin

Zack Morris

Empezamos con los personajes ficticios. Aunque Mark-Paul Gosselaar tenía lo suyito, la neta es que más bien nos gustaba su personaje: Zack Morris. ¿Y cómo no? Si era el prototipo del chico malo, cool y popular, que se saltaba las reglas, andaba con patineta en la escuela y sacaba en clase su celular tamaño ladrillo, que en aquél entonces era lo más chido del universo. ¿Quién no quería ser Kelly  Kapowski para arrancarle los… suspiros? 

Poncho (sin albur) de Mercurio

Alfonso Barbosa Castilla, mejor conocido como Poncho, era considerado el líder de la “banda” (comillas necesarias) Mercurio. Poncho, a pesar de ser tercera voz del grupo, tenía un no se qué, que qué se yo que ponía a gritar a todas las morritas en programas como Pácatelas y Siempre en Domingo, donde eran clientes asiduos.  Fue la voz principal en canciones como “Explota corazón” y “Trece años”. Se retiró del grupo en 1999 durante el Aca Fest, y qué bueno, porque ya andaba dando el puercazo. ¡Oink!

Terry Granchester

Candy Candy era un culebrón disfrazado de anime. Sí, el Príncipe de la Colina robó muchos suspiros, pero el que se llevó los corazones de la chaviza de antaño fue Terry Granchester, el actor de teatro. Terry tenía todo lo malo, una vida inestable y poco prometedora, le gustaba apostar y encima era un borrachín empedernido. Sin embargo tenía también un sonrisota seductora y un aire de Don Juan que hacía olvidar que era un gañán en potencia. Si en terapia te preguntan dónde está la fuente de tus malas elecciones de pareja, ya tienes a quién señalar. 

Rui Torres (el de Art Attack)

Este chamacón nos ponía a tope las hormonas por su sonrisa irresistible, además de su capacidad para hacer manualidades guiño, guiño. Rui Torres tenía ese encanto capaz de seducir a cualquiera y lo veíamos a pesar de que ya no estábamos precisamente en la infancia. Nuestra devoción por él sufrió dos reveses: el primero fue enterarnos de que su verdadero nombre era RUTILIO TORRES MANTECÓN (¿Quién diablos se apellida MANTECÓN?) y la segunda fue enterarnos de su muerte.  Rui falleció en febrero de 2008, presuntamente por abuso de antidepresivos debido a la muerte de su hija. Chale. 

Mulder

Uff, uff, uff y recontrauff. Mulder lo tenía todo: una actitud friki excéntrica, tendencia a desafiar a la autoridad y por supuesto, unos ojazos azules que nos daban cosquillas en salva sea la parte. El agente Fox William Mulder fue seguramente uno de los amores más socorridos de las adolescentes, quienes bajo la excusa de ver la trama extraterreste y paranormal, se echaban sus tacotes de ojo y se imaginaban que eran la mismísima agente Scully, con quien terminaba procreando un hijo.  Seguro más de una se ofrecía para darle la parejita. :B

Flavio César

Este regio es hermano de Charly, del grupo Magneto. Lo recordamos por abrirse la camisa a la menor provocación y mostrar sus increíbles abs de hierro que hacían juego con su sonrisa, parejita, parejita. Flavio César hizo sus pininos en la artisteada en programas como “Dr. Cándido Pérez”, donde tenía apariciones especiales. No fue sino hasta Agujetas de color de rosa donde se consolidó junto a Natalia Esperón y sacó su disco como solista donde, ¿qué creen? mostraba sus lamibles abs en la portada. Su carrera continuó con cierto éxito hasta que, tal como lo hiciera Yuri, se convirtió al cristianismo y empezó a cantarle a Dios. Sin su exhibicionismo abdominal su carrera se fue a pique y hoy ya es sólo un recuerdo de nuestras calenturas noventeras.

Darien

Sailor Moon es la culpable de que la figura del hombre serio y mayorcito haya sido el prototipo ideal de las pubertas (recordemos que Darien estaba en la universidad cuando Serena apenas estaba en segundo de secundaria) y que hayamos crecido creyendo que el estupro era la cosa más natural del mundo. Aunque nosotros lo conocimos como Darien, ¿nos seguiría gustando igual si en lugar de cambiarle el nombre se hubiera llamado como en la versión original, o sea Mamoru Chiba? Ay, no Mam… oru, mejor Darien. 

http://www.youtube.com/watch?v=jLVLIMsxRfw

Eduardo Capetillo

Aunque actualmente nos dé oso reconocerlo, Lalito fue uno de nuestros primeros amores. Se nos chorreaba la pileta al verlo cantar en Timbiriche y también actuar en telenovelas como Alcanzar una estrella, coprotagonizada por Mariana Garza y Baila conmigo, donde se ponía sus pinshis besotes con Bibi Gaytán. La química entre Bibi y Lalo fue tan fuerte que traspasó las barreras de la pantalla chica y terminaron casados. La historia concluyó con miles de chicas con el corazón roto y odiando a la Gaytán.

Harvey Kinkle

Otro de nuestros amores platónicos. Casi se nos rompe el corazón cuando al finalizar la cuarta temporada de Sabrina la Bruja Adolescente, ellos terminan porque Harvey se da cuenta de que su flamante novia es una bruja que lo ha sometido a un sinnúmero de hechizos.  A pesar de que ambos pertenecen a mundos diferentes como en la canción de Selena, al final de la serie terminan juntos pues él descubre que son almas gemelas y decide luchar por su amor. Ains, ya no hacen chavos así, verdá de Dios.

A ver morras (y morros a los que les truena la reversa), ¿a quién más hubieran metido en este conteo)? ¿Quién era su amor platónico, sin importar que fuera real o ficticio? Descósanse, ya estamos en confianza.

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