Todo lo que debes saber antes de adoptar un perro

¿San Bernardo o pequinés?

Foto: Cuartoscuro

Según cifras oficiales, en la Ciudad de México existen un millón 200 mil perros, aunque 120 mil viven en la calle. No todos tienen la suerte de tener unos dueños responsables que los consientan y apapachen, y muchos de los callejeros van a parar a Centros de Albergue. En el peor de los casos muchos llegan directo al antirrábico que los mandan al cielo de los perritos. 

Más alarmante es la siguiente cifra: de los que llegan al antirrábico el 55 por ciento son llevados por sus propios dueños que no encuentran otra manera de deshacerse de ellos. La adopción en el DF es una gran opción, pero hay que saber cómo hacerla de manera adecuada. Para hablarnos de esto entrevistamos al MVZ Carlos Esquivel Lacroix, jefe de información y comunicación de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, y vocero del programa Pedigree Adóptame, que facilita el que esos perritos lleguen a hogares cariñosos.

¿Qué son los Centros de Adopción? 

Son organizaciones civiles, no gubernamentales, de gente que se preocupa por los animales de la calle. En la mayoría de los casos trabajan con voluntarios que ponen el dinero para su manutención y que tratan de darles una segunda oportunidad a los perros o gatos que encuentran. Según cifras, más del 60% de los perros que terminan ahí tienen rasgos de casa: están educados, tienen plaquita, tienen collar y son sociables. Lo cual es malo porque eso quiere decir que la gente los adquiere con la misma facilidad que se deshace de ellos. 

Está claro que estos Centros no pueden tener a los perros todo el tiempo. Pasado un periodo están obligados a llevarlos al Centro Antirrábico donde les dan muerte: al año ése es el destino de 30 mil animales. 

¿Qué pasa con el perro que llega a estos lugares? 

Se le hacen varios exámenes físicos y médicos para ver si tienen enfermedades o parásitos. Además se les hace una evaluación etológica conductual, para ver si tienen condiciones para ser readaptados. Pero debo decir que la mayoría están listos para que alguien los pueda adoptar. 

¿Es mejor adoptar que comprar? 

Es un punto delicado: hay por ahí una creencia de que los perros adoptados son más agradecidos. Dicen que los que fueron maltratados cuando vuelven a tener un hogar, son los más cariñosos del mundo y leales. Tal vez sí, pero ¡los perros que adquieres desde cachorros pueden ser igual de cariñosos! Dejando a un lado este aspecto emocional, queremos favorecer el punto de adopción porque el que está en albergue vive ahorita… y luego no sabemos. Y la persona que va a un albergue es porque realmente tiene la intención de tener un animalito y está comprometido a pasar el proceso. 

Como lo mencioné, la mayoría de los animales que llegan a los centros vienen de una casa. Están educados y muchos son adultos, así que es mucho más sencillo reintegrarlos. A un cachorro hay que enseñarle desde el principio: ¿por qué no darle la oportunidad a un perro adulto de volver a estar en una casa? 

¿Es difícil el trámite para adoptar un perro? 

Para nada: en el mejor de los casos puedes tener un perrito en una semana y lo más que he visto ha sido un mes. No ponemos requisitos, más bien se hace un perfil de la familia para saber cuál es el animal adecuado para ellos: ¿toda la familia está de acuerdo para recibir al perrito? (siempre pasa que la mamá es la que se encarga de todo…) ¿lo van a tener en la azotea?, ¿tienen un patio sin barda?, ¿va a ser en un departamento?, ¿los vecinos se van a quejar?

Con base en todo esto se hace un perfil de la familia y se le dan varios candidatos. Si tienen la capacidad de satisfacer las necesidades del animal que te vas a llevar, te conviertes en un dueño responsable. Pero si vemos que no lo serán, les decimos directamente que tener una mascota no es para ellos. 

¿Qué pasa con la gente que recoge perritos en la calle y luego busca un hogar que los adopte? 

La intención es maravillosa, siempre y cuando lo hagan de manera adecuada. Verás: muchos de ellos salvan un animal que está en el periférico y luego lo llevan a su casa con sus mascotas. Como no sabes si el que estuvo en la calle tiene enfermedades, los de casa se enferman, siendo que lo adecuado es ponerlos en cuarentena. No digo que esté mal, pero no nos debemos dejar llevar: para recoger un perro en la calle hay que ponerse mandil y guantes por lo menos. Lo ideal es que lo lleven en seguida con el veterinario o con un especialista para que le hagan una evaluación y, entonces sí, podrá convivir con las otras mascotas. Ese proceso lo hacen los Centros de Adopción en todos los casos y es por eso que hay que apoyarlos. 

La población de animales en la calle va en aumento de una manera alarmante, ya que puede crecer 19 veces más rápido que la de los humanos. Hay que alentar que no compren animales si no pueden tenerlos y evitar el tenerlos por impulso: no por ser navidad hay que regalarle un cachorro a un niño ¡hay que tomarlo con seriedad!

¿Y ustedes, chilangos, qué piensan de la adopción de perros?