Supersticiones de abuelitas para las embarazadas

¡No vaya a salir con cara de tamal!

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Estamos en pleno septiembre, el mes en el que nacen más chilangos.

¿Las razones? Echen cuentas para atrás: diciembre es el mes en el que el frío nos obliga a tirarnos a la cama a echar pasión (oiga usted, pues es que hay que calentarse), tenemos más tiempo libre en vacaciones, hay que aprovechar el tiempo y Navidad es una fecha para celebrar con tu ser amado.

En pocas palabras: diciembre es el mes en el que tenemos más sexo y las consecuencias las pagamos en septiembre, donde los hospitales ya no se dan abasto para recibir a tanto chamaco.  

Dejando el asunto aclarado, las abuelitas se saben todos los remedios para que los bebés nazcan sanotes, con todos sus dedos y sin cara de cacahuate. Ojalá hayas seguido todos estos consejos durante tu embarazo. No estamos seguros que todos funcionen pero ¿qué? ¿vas a contradecir a tu abuela? ¡Chanclazo seguro!  

Cuando hay eclipse de luna los niños nacen con labio leporino

Es por eso que las embarazadas tienen que guardarse en la habitación más profunda de su casa, no vaya a ser que le caigan los malignos rayos de la luna ¿tienes que salir? Bueno, para eso hay una solución, que es…  

Ponerse un moño rojo encima de la ropa

Por alguna mágica explicación que no conocemos, ponerse un pedazo de listón rojo encima de la ropa ahuyentará todas las cosas malas que puedan sucederle al bebé, desde el mal de ojo, hasta que salga bizco. Si se puede poner un segurito dorado, es mejor. Doble protección.  

La saliva de las embarazadas cura cualquier mal

Si estás embarazada, eres casi la cura contra el ébola. Las abuelas piensan que la saliva de las embarazadas tienen sustancias milagrosas que pueden ayudar a las quemaduras, cicatrices y cortadas. Basta con que untes los dedos de tu poderosa saliva para ayudar a sanar a cualquier persona ¡deberían de patentarla!  

Aprende a sentarte

Nada de que te sientas con las piernas cruzadas porque entonces al bebé se le enrollará el cordón umbilical en el cuello y seguro se asfixia. La embarazadas deben sentarse con las piernas juntas. También deben de dormirse hacia su lado izquierdo para que nazca sanote ¡eso dicen!  

Comer mucho chile hace que el niño nazca con ‘chincual’

Vamos por partes: el “chincual” es un padecimiento cutáneo que tienen los bebés no aceptado por los doctores (que no saben nada ¡matasanos!). Su diagnóstico es sencillo: si nace rojo como pitaya y lleno de granitos, es porque su mamá comió muchos tacos con salsa durante su embarazo. Podemos inferir que sólo los bebés mexicanos tienen “chincual” porque dudamos que en otros países las embarazadas coman salsa de habanero con bisquets.  

Cuando tienes un antojo, hay que cumplirlo

Hablando de antojos, los chilangos sabemos que hay que darle por su lado a la mujer panzona, porque si no, los niños tienen cara del deseo no cumplido: si a la embarazada se le antojaron unos cacahuates, y no se los compras, el bebé nace con cara de garapiñado. Si se le antojaron unas fresas con crema, el bebé puede nacer con granos en la nariz. Si se le antojaron unas enchiladas verdes con pollo, queso, crema, frijoles y una concha embarrada de frijoles para acompañarlo, y no lo cumples, lo que nazca no va a ser un bebé sino el hombre elefante.  

¿Quieres saber el sexo de tu bebé?

¡A un lado ultrasonidos caros, incluso en 3D, que no sirven de nada! Primero hay que revisar la panza de la embarazada concienzudamente: si es plana, no hay duda de que es niño. Si está picuda, es niña. Si todavía quedan dudas al respecto, acueste a la futura mamá y destápele la panzota. Consiga un anillo y un hilo rojo, y construya un péndulo que pondrá a pocos centímetros de su piel. Si el péndulo se mueve de un lado a otro, damita será. Si se mueve en círculos, recibirá un machote mexicano ¡sencillísimo!  

Y ustedes ¿se saben otra superstición de abuelita? ¡Cuéntanos!

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