Sin miedo al aire

Francisco Alonso Lutteroth, jerarca del CMLL, recomendó al joven que había encarnado a Astroboy con Tony Salazar, maestro de la empresa. El joven de negra melena llegaba a entrenar a la Arena México en su Ford Topaz blanco. Aspiraba a un lugar en la arena Neza o Coacalco. Luego buscaría mejor suerte. «No luchaba tan bien, pero no le tenía miedo al aire —admite Salazar—. Caía de cabeza, se sacaba el aire y llegó a perder el sentido, pero se levantaba y volvía a intentarlo».

La oficina de Programación del CMLL guarda una vitrina con las máscaras originales de Santo y Blue Demon. Bajo esas leyendas, José Feliciano trazaba a fines de 2003 el boceto de una nueva máscara. «Tratábamos de sacar un personaje que diera competencia al entonces ídolo Hijo del Santo y surgió el nombre de “Místico”. Ignorábamos quién lo usaría, pero para registrarlo había que tener una máscara y [Lutteroth] me la encargó».

Ese día, a la mente de Feliciano vino la imagen de una hostia, el pan ázimo símbolo de la carne de Cristo. La dibujó en dorado. Y para reforzar la mirada, desechó el hueco de la boca y la nariz.

El mascarero Ángel Azteca elaboró la primera capucha de Místico, con la hostia y un resplandor. Dos meses colgó en un muro de la oficina en espera de un valiente. Al final, el CMLL llamó a aquel muchacho sagaz para los vuelos. «Lo hacían diferente su plancha con tornillo y el brinco para quedar parado sobre la tercera cuerda —dice Feliciano—. Pero, sobre todo, tenía carisma».

El flamante Místico no mostró alegría. «Lo que quieren es trabajo y se ponen el equipo con tal de trabajar», justifica Feliciano. La máscara era un problema en sí misma: cerrada de boca y nariz, dificultaba jalar aire cuando lo que más se requiere en una lucha es oxígeno. Además, impide escupir.

Arturo Bucio, encargado de uniformar a la estrella, le elabora hoy unas ocho máscaras por semana: cada una demanda 18 piezas para los oídos y 18 para el resplandor, más los ojos y la hostia. Es decir, sobre la lycra nylon hay 38 fragmentos. El costo de un uniforme, con máscara, botas, mallas, capa y accesorios, supera los 400 dólares. La imagen de Místico se completa con lo que podría ser un plagio: adoptó los tradicionales pupilentes del luchador Rey Misterio.

—¿Cuánto debe Místico a su imagen?

—El uniforme es un 50% del éxito —afirma Feliciano.