¿Se vale o no echarte a alguien que anduvo con tu amigo?

Lo que debes analizar antes de meterte en esto

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Desde tiempos inmemoriales tres preguntas nos han asaltado como humanidad. ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? Pero sobre todo, ¿se vale echarse al plato o andar con el o la ex de una amistad? No intentaremos dar respuesta a ninguna de las dos primeras preguntas, pero analizaremos la tercera a ver si es que se vale o no pedalear una bicicleta que un amigo previamente ya calentó. 

Debemos tomar en cuenta que existe una serie de variables: 

¿Fue el amor de su vida o ligue de antro? El factor tiempo.

No es lo mismo echarse a alguien que fue el amor de toda la vida de tu amigo que alguien con quien anduvo un fin de semana y luego descubrió que ni fu ni fa. Si la relación fue duradera y estable, la neta sí te verás muy mal revolviendo ese atole, mejor ve a meter tu molinillo en otra olla. Sin embargo, si fue un ligue ocasional, la cosa no está tan mal, digo, la gente no es como el pan al cual le diste una lamidita y ya lo apartaste para siempre. Si es de los que se encuentra el amor de su vida cada tercer día entonces se vale, pues al ritmo que lleva no va a dejar libre a nadie de la población soltera. 

No es lo mismo ‘mejor amigo’ que ‘cuate del feis’. 

No es lo mismo andar con el ex amor de tu mejor amigo (concreto o platónico) que echarte a alguien que anduvo con un amigo del feis pero que ni conoces en persona. El grado de lealtad es directamente proporcional al grado de amistad que tengas. En ese sentido, las exes de tu best-compaporsiempre-amigocasihermano se vuelven intocables. Ni modo, sabemos que a veces destilan sabrosura, pero es más fácil encontrar ricura que una buena amistad. Esas muchas veces son ireemplazables y pocas veces sobreviven o vuelven a ser lo mismo después de que un amigo se enrolla con un ex. 

¿Tu amigo defiende el amor libre o es de esos amantes a la antigua?

También tiene que ver el tipo de personalidad del cuate o la cuata en cuestión. Puede ser que tu amigo sea uno de ésos para los que las relaciones son sagradas, monógamas, estables, cerradas y súper tradicionales o sean de los que las convenciones les importan un sorbete y le entren al amor libre sin problemas. Muchos no tienen broncas con prestarse a los o las exes y hasta te dan la bendición. Antes de arriesgarte a hacer cualquier movimiento, analiza: ¿tu amigo es más bien mocho y de esos de los que se pasan las reglas amatorias por el arco del triunfo? Eso puede darte un buen tip de cómo reaccionará ante el suceso. Aunque ojo: suele suceder que algunos se dicen bien modernos hasta que alguien les pisa el territorio y ahí sí, que Jebús te agarre confesado

¿Pinta para algo chingón la relación o nomás es calentura?

Échale coco: ¿realmente meterte con el ex o la ex de tu amigo pinta para algo chido? A lo mejor sí y hasta es el amor de tu vida y juntan sus puntitos del INFONAVIT y viven felices para siempre en su departamentito de interés social, pero puede que no y sea por la pura curiosidad o calentura. Si es el segundo caso, puede que te quedes como el perro de las dos tortas: sin amigo y sin ligue. Mejor aguántante y no  no arruines la amistad. Pero si crees que puede ser de verdad el o la indicada, pues habla con tu cuate primero y luego ya lánzate a la conquista. Recuerda que aunque tu amigo se esponje, siempre será mejor que se entere por ti que por extraños o peor tantito, por una publicación indiscreta en redes sociales. Toma en cuenta que el mundo es un pañuelo y hay mucha gente bastante venenosita ávida de meter cizaña.

Si vas a hacerlo, entonces

– Espera un rato de duelo. No es lo mismo dejar un tiempo prudente a que tu amigo se haga a la idea de su truene, que lo supere y ya luego plantearle la posibilidad, que caerle luego luego. No te veas tan urgido.

– Plantéate seriamente un esquema costo/beneficio. Piensa en lo que ganarás y en lo que estás arriesgando entrando en terrenos tan peliagudos. Si la cosa apunta a que vale la pena el riesgo, échale. Si no, mejor ni le muevas.

– Piensa que tú puedes salir lastimado de esa relación y va a ser muy incómodo que vayas a quejarte con tu amigo, quien además de haberse sentido desplazado ahora no querrá ser tu paño de lágrimas y tendrás que buscarte otro hombro sobre el cual irte a berrear.

Lo que no se vale: 

Hacerlo a espaldas de tu amigo, las cosas se hablan primero. Recuerda que primero es la amistad y después la carne, por muy jugosita, comestible y apachurrable que esté. 

Jugar al doble agente: usar la información que te da tu amigo para influenciar el truene y quedarte con el ex una vez que truene. Eso es muy carroñero y muy feo de modos. ¿O qué, te gustaría que alguien usara tus confidencias para bajarte al pimpollo? ¿No, verdad? 

Usar las redes sociales de tus amigos como catálogo de carne fresca. Es de muy mal gusto andar agregando a las amistades de tus friends para ver si algo pega. ¿Tu qué sabes si tu amigo anda haciendo su luchita por ahí? Si algún prospecto te interesa siempre puedes sondear con tu amigo y ahí saber si también le tira a lo mismo o nada más son cuates y por ahí intentarle, pero eso de darle add a todos además de hacerte ver muy stalker y desesperado le reduce a tu amigo la posibilidad de ligue. ¡Haz tu propio trabajo sucio!

A la pregunta de si andarían con un ex de sus amigos, algunos de nuestros lectores cuya identidad protegimos, respondieron lo siguiente:

“Hay cierto tiempo, ya después de eso es permitido”.
—Tulio, el de las fechas de caducidad. 

“En mi caso no, creo que es por lealtad”.
—Jess, la leal. 

“Lo que no fue en tu año, no fue en tu daño”
—Salvador, el permisivo. 

“NI madres, eso es un código de amigos”.
—Dann, el amigo incondicional. 

“Claro, si hay química nada está prohibido, malo sería que truenen por tu culpa. También sería muy bueno que tu amigo lo supiera por ti, eso hablaría bien de ti. Cada quien tiene derecho a intentar”.
—María Alejandra, la voz de la experiencia. 

“Obvio sí. Si es carne, es comestible. Nadie es dueño de nada. Al diablo con esas categorías. Todos somos de segunda mano”.
—El Señor Cabeza de Caja. 

“No. Es parte de la lealtad de tu amigo y también parte de la lealtad que debe tenerte tu ex si tanto te amó”.
—Antonio, el que no perdona nada.

Ahí tuvimos varias opiniones variaditas. ¿Ustedes qué opinan chilangos, se vale o no se vale y cuáles son los factores que influyen para enrollarse con el ex amor de un amigo? Se vale desahogarse en los comments, total, es más barato que ir a terapia o que llamar a una línea 01900.

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