Revolcándose en su tumba

Lo más raro de la semana.




Por qué, por qué, por qué los hijos de los tipos talentosos casi
siempre tienen que salir medio acá. Por qué no todos pueden ser como Lyv Tyler,
que se dedica a salir de elfo y a verse bonita y hacer como que actúa sin dar
declaraciones sobre su papá o el calentamiento global. La historia está llena
de hijos raros de famosos que, en el mejor de los casos esperan a que sus
padres mueran para abrir la bocota.

 

Ejemplo a seguir… en todo

 




Pero éste no es el caso. Guadalupe Rivera, única hija de Diego Rivera
(sí, el pintor), quien ya se ha aventado a decir que Frida Khalo, la chica de
su papi, pintaba horrible –y tal vez sí, pero eso sólo lo dices en tertulias
intelectualoides para hacer enojar a la chica hippie de al lado-, ahora decidió
hacer una declaración bien inteligente.

 

Música
de tambores…
el Calendario Azteca no es un
calendario, sino la maqueta de una nave espacial.

 

 




Y esto en realidad es una batalla de Star Wars

 

 




Lo escribió en una novela-documental después de
hacer un viaje gooooei por la Sierra Gorda de Querétaro  con campesinos goooooei que le
enseñaron toda su sabiduría. Y nada, que después de ver la luz, decidió “estudiar”
el Calendario Azteca hasta que se dio cuenta que era una nave espacial. Bien
por ella.

Y bien por su declaración: “Ahora que ya hice una
carrera política y administrativa, que ya tengo una personalidad bien
identificada en la vida política de México, hoy me doy el lujo de comentar lo
que pienso desde hace 40 años sin que me tilden de loca”. Menos mal, señora,
menos mal.