Renovarse o morir: las marcas a través del tiempo

Se adaptan a los tiempos modernos

La carrera por mantener un mercado cautivo y por atraer públicos nuevos es descarnada. Las marcas tienen muy clara una de las máximas que rigen el mundo del marketing y la publicidad: renovarse o morir. ¿Te acuerdas cuando Cornelio el Gallo de los Corn Flakes era poligonal o cuando el niño de las tapas del Duvalín tenía peinadito de Príncipe Valiente? Aquí te mostramos cómo han cambiado las marcas y sus “mascotas” a través de los años. 

Duvalín

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Más rebel (Duvalín©)
 

Si llegaste a comer Duvalín en los ochenta, seguramente recuerdas cuando el niño que venía en la tapita traía peinado como de Justin Bieber en sus primeros años. La imagen de ese chavito algo ñoño, que tenía una cucharita en la mano, ha desaparecido. Ahora la imagen de esta marca está mucho más caricaturizada. Tampoco luce los rasgos un tanto “delicados” de antaño. En su lugar, hoy encontramos a un niño con Jersey deportivo con una D al frente (presumiblemente de “Duvalín”), gorrita para atrás y en algunas ocasiones sale con su tabla skate o con un balón de americano. Se puso rudo el chamaco, pues. 

Cornelio en de los Corn Flakes

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Cornelio (Kellogs)

Cornelio, el Gallo de los Corn Flakes, también ha sufrido sus buenos cambios. A pesar de que continuó siendo verde, su evolución también es notoria. Dejó de ser una simple ave de corral de trazos poligonales para convertirse en un gallo con onda (según). Actualmente se le puede ver en las cajas de los Corn Flakes cruzando el bracito y mostrando bíceps, para que se vea que no se salta los días de brazo y hombro en el gym. Cuando la imagen lo permite también muestra que tiene los pectorales macizos, algo así como un William Levy de los gallineros.

El cambiazo de Melvin

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Melvin (Kellogs)

Uno de los cambios más drásticos y que más polémica han causado es el de Melvin, el elefante de los Choco Krispis. Hasta hace poco, tanto en los comerciales de TV como en su publicidad impresa, Melvin lucía como todo elefante, pachoncito, alegre, bonachón. Sin embargo, de la noche a la mañana, Melvin reapareció con una imagen irreconocible. El elefante del cereal que promete poner a los niños grandotototes y fuertotototes ahora se ve extremadamente delgado y hasta más joven: usa playeras sport, jeans y tenis grandotes. Cabría preguntarse si la formula de los Choko Crispis ha cambiado así de radicalmente haciéndolo más saludable o sólo fue un ajuste de imagen para que no se diga que la marca promueve la obesidad. 

Tía Rosa

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Tía Rosa (Tía Rosa©)

La imagen de la marca Tía Rosa ha cambiado mucho también. Hace años era sólo una silueta que lucía el cabello recogido y dejaba ver unos olanes que cubrían su cuello. Tiempo después, esa imagen se caricaturizó para mostrarnos los rasgos del rostro de la misteriosa tía y vimos que se trataba de una mujer de tez morena clara y era pelirroja. Su vestido era rojo y el cuello con olanes seguía en su sitio. Hace poco este diseño cambió de forma notable: la tía Rosa ya no tiene cabello recogido en un chongo, sino que luce el pelo corto. Tampoco es pelirroja, ahora es castaña. Como su trajecito estaba muy fuera de moda, ahora nuestra querida Ti Rosa luce una blusa roja sin cuello, con un delantal blanco. ¿Somos nosotros, o se parece sospechosamente a Carmen Aristegui? Además, como toda Carmen que se respete, la imagen tiene una cadenita. ¿Ya lo habían notado? 

Nito (antes Negrito)

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Nito (Grupo Bimbo)

Durante mucho tiempo, el Negrito Bimbo fue uno de los panes consentidos de la marca que presume de hacer sus productos “con el cariño de siempre”. Aunque no fuera otra cosa que una vil medianoche rellena de chocolate y cubierta de lo mismo, el producto causó furor. En los años ochenta, la imagen todavía era la de un niño  que aludía al estereotipo de las tribus africanas, pues lucía un huesito en la cabeza. Los años pasaron y la marca “blanqueó” al niño. Incluso en sus comerciales, un niño de origen latino (que no ario) se ponía una peluca afro y se convertía en él. Finalmente y bajo la excusa de que “los nombres cortos tienen más onda”, la marca convocó a un cambio de nombre entre sus consumidores, quienes escogieron Nito. La pregunta es, ¿alguno de ustedes va a la tienda y pide un Nito en vez de un Negrito?

Aunt Jemima

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Aunt Jemima (Quaker Oats©)
 

Hablando de personajes afrodescendientes, el cambio de Aunt Jemima también es notable. “La Negrita de los hot cakes”, como muchos le llamamos cariñosamente, también luce distinta. En sus primeros tiempos, su piel era más oscura y lucía con algunos kilos más, además, por qué no decirlo, con algunos años más de recorrido. El tiempo pasó y Aunt Jemima no sólo no envejeció, sino que rejuveneció. Su tez se volvió más clara y el paliacate, que algunos asociaban con un estereotipo negativo hacia la raza negra, simplemente desapareció. Así como van las tendencias, que no nos extrañe si un buen día en la caja de los hot cakes nos encontramos la cara de Beyoncé o Nicki Minaj. Ya saben, para estar en onda. 

Pancho Pantera

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Pancho Pantera (Choco Milk®)

A finales de los años 50, cuando Choco Milk estrenó la imagen de Pancho Pantera, podíamos ver a un chamaco, todavía en blanco y negro, chapeado y por qué no decirlo, “rubustito”. Como todo Pancho que se respete, tenía un sombrero vaquero y un paliacate. En los años 70 Pancho cambió de look y ya no lucía paliacate, ni sombrero, además de que se veía un poco menos “ponchado”. Los cambios siguieron hasta que hoy día Pancho luce como un puberto genérico, sin músculos que puedan parecer exagerados. Pero lo que perdió de forma lo ganó en actitud, porque ahora anda en patines y se le puede ver en algunas piezas publicitarias con controles de videojuegos. 

¡Cómo han pasado los años!, ¿a poco no? ¿Qué otros personajes de marcas conocen que hayan cambiado radicalmente a través del tiempo?

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