Que empiecen con: CH, D, E

Para los retro ochenteros

CH

Chiclamino, azul: tonalidad que puso de moda el peculiar vendedor de autos de Teleoportunidades (Canal 4, 1986). Aunque significa “azul violaceo” todos aplicábamos «¡Chiclaminísimo!» a cualquier color eléctrico indescriptible.

Chiquitibum, La: con minifalda, playera recortada, y balanceo sepsy. Mar Castro fue la pechonalidad de los anuncios de Carta Blanca y verdadera mascota del Mundial 86. Ahora prefiere, cantar, componer y olvidarlo todo.

Chispita: en 1982 XE-TU para encontrar a la doble del insufrible personaje de Lucerito. Los premios: salir como prima de la protagonista y una beca para estudiar en el Centro de Capacitación de Televisa. La chica de 14 años que arrasó con todas fue Gloria Trevi y nunca apareció en la telenovela.

Churros: con López-Portillo prácticamente desapareció el presupuesto oficial para el cine mexicano, que entró en su etapa más escabrosa. Entraron a escena Televisa y otros productores interesados en hacer películas con buenorras y cómicos pelados. Son los años de Lola la trailera (1983). Vacaciones de terror (1989), Lagunilla mi barrio I y II (1981 y 83), Un macho en el salón de belleza (1987) y un largo y terrible etcétera.

D

Danceterías: el “Dancetas” en la calle de Londres (después se volvió Cícero Centenario) y el Danzoo, de los mismos dueños, en Insurgentes Sur (donde El Candelero). En ambos, la música, el que pudieras estar parado y en el ambiente “darketón”, te hacía sentir 20% menos fresa cuando salías a bailar.

Deneken, Lila: la número UNO, uno, uno, uno, uno…

Disco compacto: lo era tanto que, cuando comenzó a venderse en 1983, se le tuvo que poner un empaque de cartón rectangular para que no se sumiera en los muebles donde se vendían los acetatos de 33. Con sonido y precios grandes, aquí se hizo más común hasta mero final de la década.

Disco Jackson, La: César Bono conducía en Canal 4 este programa de concurso inspirado en la música, el look y los bailes de Michael Jackson. Aunque puso el acento franco en el break dance, es una prueba intimidatoria de que algún día quisimos ser como él.

Duende Bubulín, El: el Zapato Papo, Yeyo el Camello y Tita la Perlita comenzaron a existir musicalmente en 1975 y tuvieron un programa en Monterrey. Margarita López-Portillo (directora de RTC) se lo trajo a trabajar a Canal 13 y, en 1981, El Duende Bubulín dejó de transmitirse por rollos sexenales. Aunque el chileno Juan Carlos Abara no nos hizo saludito de duende, no dejó de influir nuestras nostalgias: en 1982 fue el productor de Juguemos a Cantar y en 1985 escribió las canciones del Mundial México 86.

Durazo Morero, Arturo: por ser cuate de infancia de José López-Portillo, obtuvo el puesto de Jefe de la Policía y Tránsito del Departamento del DF. “El Negro” Durazo recorrió la República para exigir cuotas a todos los mandos de la policía, organizar secuestros y permitir el tráfico de cocaína. Se construyó un chalet en el Ajusco y una réplica del Partenón en Zihuatanejo. Con contrincantes como Carlos Hank González y Joropo, no fue el peor pero sí el más burdo. Huyó, lo pescaron y en 1986 fue acusado de acopio de armas, evasión fiscal y homicidio múltiple. Nunca de corrupción. De los 16 años que le tocaban sólo estuvo entambado seis. “Negro Durazo” y “Azul chiclamino”…en el pantone de los años ochenta todos los colores pudieron existir.

E

ECO: Emilio Azcárraga Milmo tuvo la idea de reunir a toda la población de habla hispana a través de este canal informativo y de entretenimiento. El problema, señala Víctor Gordoa, es que se hizo al principio del Salinato cuando no había dinero, exigiéndole a la gente que hiciera mucho con muy poco y acabó fracasando.

Eres: el 16 de septiembre de 1988 salió esta revista-fenómeno-editorial en tiempos que Televisa dictaba que sí y que no existía. Era la primera dedicada tanto a mujeres como a hombres de 15 a 20 años, un mercado nunca antes explorado. La campaña televisiva comenzaba con el artista de la portada describiéndose y remataba preguntando «Y tú… ¿quién eres?»