Programas que veían los niños ñoños de los 80 y 90

No lo niegues, no te los perdías...

Foto: youtube

Dicen que la televisión no educa, pero la realidad es que, buscándole en sus contenidos, siempre se han podido encontrar programas interesantes que enseñan cosas, especialmente al público infantil.

En la década de los 90, y especialmente en la de los 80, las opciones en la TV mexicana no eran muchas, así que muchos niños crecieron viendo los mismos programas, entre los cuales se encontraban varios de corte educativo.

Con la misión de que los niños aprendieran y sacudirse un poco del concepto de “caja idiota”, la TV en México buscó producir y comprar algunos programas que hoy son verdaderos clásicos y que viven en la cultura general de muchos adultos que conocieron a Leonardo Da Vinci con Burbujas, visitaron el Museo Del Prado con Cantinflas, supieron qué es la capa de ozono con GC o entendieron qué es la fuerza de gravedad con Beakman.

Recordemos algunos de ellos…

Burbujas

La ONU nombró a 1979 como el Año Internacional del Niño (de hecho, fue cuando se empezó a crear la Convención Sobre los Derechos del Niño), por lo que en todo el mundo se organizaron diversas acciones para conmemorarlo.

En México, los medios se tomaron esto en serio y crearon varias cosas, una de ellas fue un programa de radio que se llamaba “Burbujas” y que empezó a transmitirse el Día de Reyes. En él, un sapo, una lagartija, un abejorro y un ratón bebé daban consejos a los niños para cuidarse en la calle, enseñaban datos interesantes sobre el universo o platicaban temas de historia; siempre dirigidos por una especie de sabio a quien llamaban “Profesor Memelovsky” y siempre enfrentando a un malvado llamado Ecoloco.

Su éxito fue tal que, ese mismo año, se convirtió también en un programa diario de TV en el que los personajes de Patas Verdes, Mimoso, Pistachón y Mafafa, ahora convertidos en botargas, también cantaban y bailaban.

Pero lo mejor llegó cuando esos mismos personajes estelarizaron un programa más, que se transmitía los domingos por la mañana (después de Chabelo), llamado “Odisea Burbujas”, en el cual se mostraban hechos y personajes históricos de manera divertida y, aunque tenían muchas imprecisiones, no eran más graves que las que solían tener los Libros de Texto Gratuito de la época.

Burbujas era una verdadera franquicia multiplataforma, que tenían presencia en radio, televisión, revista y discos; estos últimos se convirtieron en todo un fenómeno de ventas de la época.

Pero el éxito de este show no fue casualidad, ya que se cuidaron absolutamente todos los detalles de su producción; por ejemplo, la creadora y guionista fue Silvia Roche, una persona especializada en escribir para niños y que creó otros clásicos infantiles de la época, como “Pepina Oruga” (que luego fuera rebautizada como “Katy, la Oruga) o las exitosísimas campañas de “Mucho Ojo” contra el abuso infantil o la de “cuenta hasta 10” que combatía la violencia intrafamiliar.

La música de los primeros años de la serie corrió a cargo de Juan García Esquivel, quien era un músico experimental mexicano reconocido en todo el mundo y que hoy es considerado, por ejemplo, como uno de los pioneros de la música electrónica, lo cual puede constatarse mejor en el primer disco de Burbujas.

El programa estaba lleno de efectos especiales, asombrosos para la época, como la reducción de los personajes en la “Regadera Microcromática”, el vuelo del Popotito 22 o la escenografía dibujada con plumines de la antigua Grecia; este despliegue tecnológico era obra del productor Enrique Segoviano, quien habia sido el encargado de la magia en programas como “El Chavo del 8” y “El Chapulín Colorado”.

Así, una generación completa de niños aprendieron quién fue Cleopatra, cómo se descubrió América o el nombre y orden de los planetas tras preguntar la localización de los asteroides.

Estas y otras versiones de Burbujas se siguieron transmitiendo en la TV hasta mediados de los 80 (con otro intento de revivirlo ya en el siglo 21), aunque la calidad de la versión inicial nunca fue igualada. Hubo intentos anteriores de programas “educativos” en la televisión mexicana, pero este fue el pionero de una nueva forma de ver ese género a nivel mundial.

El Tesoro del Saber

Una de las canciones de Burbujas era “El Tesoro del Saber” (“…en los libros hallarás, el tesoro del saber, para ti todo será, si aprendes a leer…”), titulo que se retomó a mediados de los 80 para que parte de este mismo equipo de producción y de actores creara un nuevo programa que “educaba divirtiendo”.

Este show era una especie de mezcla entre Burbujas y Plaza Sésamo, donde con títeres y personajes de carne y hueso enseñaban a los niños temas como cuántos huesos tiene el cuerpo humano o cómo se debía cuidar el medio ambiente.

Así, Don Biblioteco, su sobrina y un espantapájaros platicaban con unas cañas, unos frijoles, unas gallinas y unas vacas con el fin de que los niños encontraran contenidos educativos en la televisión antes de que empezara la barra de telenovelas.

Érase Una Vez un Hombre

Los niños ñoños de los 80 también veían caricaturas, como esta que es una coproducción internacional que empezó a transmitirse en Europa en 1979 y en la que participaron países como Francia, España, Bélgica y Japón.

En ella, media docena de personajes aparecen desde la prehistoria hasta la “actualidad” (los 70) para enseñar lo que pasaba en épocas como el Renacimiento, la Edad Media, la Primera Guerra Mundial o el inicio de la Guerra Fría.

No era necesario seguirla de principio a fin (de hecho, nunca se transmitió en orden), ya que, con ver un capítulo, se podía aprender algo nuevo, incluyendo escenas de guerra y decapitaciones.

Cantinflas Show

En los 70, los niños que gustaban de aprender cosas nuevas esperaban con gusto esta pequeña cápsula de cinco minutos que se transmitía cada noche y en la que Cantinflas presentaba la vida de personajes históricos, como Galileo (con todo y las escena donde dice “y sin embargo, se mueve”), Gutenberg, Marco Polo y Velázquez (donde interactúa dentro de las pinturas de este pintor español, como la de “Las Meninas”), así como recorridos por Acapulco o la Ciudad de México.

Era una serie producida por la televisión mexicana, aunque en los 80 Hanna-Barbera hizo otra versión más al estilo estadounidense (como los Picapiedra, pues) y que perdió un poco la chispa de la primera temporada.

Corre GC Corre

A finales de los 80, uno de los juegos de mesa más famosos en México fue el Maratón, por lo que la TV se apresuró a pedir permiso a su creador para usarlo dentro de un programa de televisión que sería protagonizado por el personaje que era la imagen del Canal 5 en aquellos años: el gato GC.

Este personaje de caricatura y que también fue un títere, cuyo nombre se basa en las siglas de ese canal (XHGC, que, a su vez, son las iniciales de Guillermo González Camarena, inventor de la TV a color), se convirtió entonces en una botarga que interactuaba con Ginny Hoffman, una de las ex estrella infantil egresadas del programa “Chiquilladas” para conducir el programa.

Aquí, además de aprender temas de cultura general, los chavitos aprendieron tips ecológicos cuando llegaba la sección en la que cantaban una canción llamada “Verde Será”, que originalmente era interpretada por Plácido Domingo para una campaña gubernamental.

El Mundo de Beakman

Ya en los 90, esta serie estadounidense, que no se transmitió en México por una cadena privada, sino por el Canal 11 del IPN, se convirtió en el referente favorito de los niños para aprender todo lo relacionado con la ciencia. 

Aquí, el divertido científico Beakman realizaba diversos experimentos de una manera cómica y entretenida, muchos de ellos solicitados por la misma audiencia a través de cartas. 

Así, millones de niños aprendieron conceptos básicos de ciencia, como el magnetismo, la presión atmosférica o el centro de gravedad mediante este personaje que era acompañado de Josie, Liza o Phoebe, además de la rata de laboratorio gigante llamada Lester. 

Su influencia en una generación fue tan grande, que la UNAM ha invitado un par de veces a Paul Finley Zaloom (el actor que personifica a Beakman) para participar en diversos homenajes y encuentros de estudiantes. 

¿Qué aprendiste tú con estos programas?

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