Piérdele el miedo al gym, tips para principiantes

¿Te dicen Lalo, por Lalonjuda?

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Es abril y tu propósito de Año Nuevo de bajar la panza está más muerto que la carrera de Martín Ricca. En lo más hondo de tu clóset están arrumbados tus guantes, shorts y pesas para el gym, junto con todas tus buenas intenciones.

¡Tranquis chilangos! Ir al gym no tiene que ser una tortura. Aquí varios tips para ponerte más jugoso que un mango petacón sin morir en el intento.

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Nada da más hueva que tener que cruzar medio mundo para ir a un sitio donde de por sí te vas a cansar. Llegar hecho un fideo es lo menos motivante del mundo. Esas energías que inviertes en el camino, bien podrías gastarlas echándote unas lagartijas o jalando en algún aparato (sin albur). Además la lejanía es una de las excusas perfectas para aplicar el “no, qué hueva, mejor mañana”. Y así el mañana nunca llega. Si tienes un gym que esté cerquita de tu casa o de tu chamba aunque no esté tan pro, aumentarás tus posibilidades de ser constante.

¡Cómele chido!

Es un mito que dejar de comer es la mejor manera de tener cuerpazo. Al contrario. Privarte de comidas es lo peor que le puedes hacer a tu organismo, porque el cuerpo interpreta que estás pasando por un periodo de escasez de alimentos y tiende a guardar la grasa para que aguantes la hambruna. La recomendación es comer 5 veces al día para acelerar el metabolismo, (balanceado, por supuesto).  Así ayudas a tu cuerpo a asimilar lo bueno y desechar lo malo. Además la proteína de las carnes y pescados ayudarán a que te pongas bien mamey. Aunque no lo creas, entre el 70-80 % de tus resultados en el gym son producto de la dieta.

Búscate un compañero de aventuras

¿Te bajonea ver tu cuerpo amorfo mientras los mamados se pasean en playeritas frente a ti? ¿Te sientes solo y a la deriva en ese circo de freaks vigoréxicos?

Consigue que un amigo te acompañe y así se te hará más leve. Los compas Godínez suelen ser ideales para esto. Pueden viborear los chismes de la oficina mientras se ejercitan en caminadoras contiguas. También te echará porras recordándote que si te pones bueno, podrás ligarte a Sandrita, la recepcionista. Ojo: tampoco abusen y se la pasen en la chorcha cuando deberían entrenar. Un poquito de esto y un poquito de aquello y verás que pronto ya acabaste tu rutina.

Éntrale poco a poco

Como en todo, primero nomás la puntita, tampoco seas atascado. Si te quieres ver muy acá y te matas en tus primeras sesiones, al rato andarás más adolorido que las canciones de José José. La recomendación es iniciar con un programa mixto de acondicionamiento: camina y corre un rato, levanta pesas ligeritas y ármate una rutina general, donde ejercites todo el cuerpo. No te olvides de calentar para evitar desgarres o torceduras. Una vez que hayas superado esta etapa (te recomendamos un mes) ya puedes hacer una rutina segmentada: lunes de pierna, martes de pecho, etc.

Ármate un playlist divertido

Tal cual como cuando sales de antro, a veces la música es esa delgada línea entre pasártela chido o estar más aburrido que Ricky Martin en un table dance. La verdad es que el gusto musical de la mayoría de los gimnasios deja mucho qué desear, por lo que armarte tu propio set puede resultar muy entretenido. Lo bueno de tener audífonos es que puedes echarte las de OV7 o Kabah mientras te avientas unas buenas abs y nadie tiene por qué enterarse de tus gustos culpables. Tú éntrale a la cochinada, la onda es que estés motivado.

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Sé constante

Hecho: pagar tu membresía y tu anualidad del gym no harán que te pongas bien sabroso. Tienes que ir con cierta regularidad. Ahora, eso no significa que tengas que convertirte en esos gym lovers que se ejercitan hasta en Navidad. Entre 3 y 4 veces a la semana está perfecto para empezar con el buen hábito del ejercicio. Trata de que sea a una hora constante. Si te da hueva pararte temprano, lo tuyo es entrenar en las tardes noches. La onda es que incorpores el ejercicio a tu rutina diaria, como ir al súper o ir a la lavandería.

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Más ejercicio, menos faroleo

Ir al gym no se trata de ver a cuántas morras te ligas en la recepción ni de presumir lo chidos que están tus tenis nuevos con la más alta tecnología. Tampoco se trata de ver cuántas selfies por segundo eres capaz de sacarte frente al espejo y subirlas a Facebook con el HT #GymTime. Créenos: aunque no compartas en redes sociales que fuiste al gym, el ejercicio surte el mismo efecto. Además no hay nada más triste que ver fotos de gente que lleva un mes y tiene cuerpo de perro parado y ya andan presumiendo sus resultados. Mejor espérate unos meses y sorprende a todos con tu cambiazo. Eso es mucho mejor que el faroleo diario.

6461-https://www.youtube.com/watch?v=HNWG9Kid0tM

¡Todo es ejercicio, sé creativo!

Si de plano lo tuyo no es irte a encerrar al templo de los mamados o tu situación económica está tristona, no te preocupes, nada que no se pueda compensar con creatividad. Salir a correr con tu perro, ponerte a bailar en casa y hacer abs en un tapetito siempre ayuda. Recuerda que a tus 30 ya no estamos hablando de grasita de bebé, no te engañes. Cuídate ahora o vive en la eterna flacidez.

Bueno chilangos, estos fueron nuestros consejos fitness. Recuerden que ponerse en forma además de ayudarlos a ligar y a caber en esos pantalones que ya estaban olvidados, también es bueno para la salud.

¡Queremos que todos conozcan las patinetas de Volver al futuro, caray! Si creen que se nos escapó algún consejo para nuestros amigos principiantes, echen los suyos (sus tips) en los comentarios.