Piérdanle el pudor a una playa nudista

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Viernes 

En menos de lo que se imaginan estarán bajándose del avión y viajando por la carretera rumbo a su hotel, en el que les ofrecerán una breve plática sobre la historia de Huatulco y el trato que los habitantes de la ciudad esperan de los turistas, o sea respetar la localidad. 

Una vez en el hotel, recibirán la oferta de hacerse con uno que otro paseo por las bahías y la experiencia de esnorquelear y visitar las playas más vírgenes de Huatulco. Aprovechen la oportunidad de llegar a bahía Chahué, que a pesar de ser de las más  recurridas, la tranquilidad del mar los dejará disfrutar de un buen chapuzón. 

En esos mismos paseos, les ofrecerán conocer la ciudad. Los llevarán al centro y les dirán en qué zonas pueden ‘antrear’ (en realidad Huatulco no se destaca por su vida nocturna), comer, bailar y comprar souvenirs. 

Lleven ropa cómoda y ligera, la humedad los sofocará incluso por las noches. 

Sábado 

¿Listos para perder el pudor en una playa de Oaxaca? Este día los vamos a mandar directito a Zipolite, la de más fama en México y en la que debes acatar las reglas del desnudo si no quieres que te vean feo. 

Lleguen a la Terminal de autobuses y diríjanse a Zipolite. Usar transporte público también es una opción, tomen  uno rumbo a Puerto Escondido y pidan que los bajen frente a la playa de Zipolite, ahí aborden un transporte más y estarán en el paraíso. 

Los hippies la hicieron popular en la década de los 70, cuando era poco vigilada y de difícil acceso. Así que algún día decidieron quitarse la ropa y disfrutar de la arena y el mar. 

En realidad pueden estar en la playa sin necesidad de desnudarse, pues la tolerancia y los comercios en la zona dan pie a sólo turistear sin acatar su principal regla. 

No dejen de comerse un buen pescado y acompañarlo de unas cervezas para el calor. 

Domingo 

Levántense temprano y entreguen el cuarto, pidiéndole el favor a los del hotel que les guarden sus maletas mientras se echan una paseadita más antes de la hora del regreso al DF. 

Aprovechen el desayuno del hotel (si lo incluyeron en su reservación) y después tomen un taxi a la Terminal de autobuses de Huatulco. Ahí súbanse a uno que vaya directo a Puerto Escondido. En una hora estarán en otra de las mejores playas de la costa de Oaxaca, en la que podrán merodear sus calles y comer las típicas tlayudas.  

Nosotros recomendamos visitar Carrizalillo por su tranquilidad y por su ubicación, y en la que incluso pueden tomar clases de surf. También podrán bañarse en sol y echarse una buena cerveza sobre la arena, nada mejor para un chilango en busca de un poco de paz. 

Gasten cada una de las horas del día en disfrutar su estancia en Oaxaca, y al final sentirán que valió la pena el viaje exprés y querrán volver pronto. Tengan en cuenta la hora de su vuelo y regresen a tiempo por sus maletas a Huatulco.