Los que trabajan donde otros se divierten

Del ginecólogo al DJ

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Alguna vez te habrá pasado por la mente: “¡qué chida vida la de los ginecólogos!”, o “ser DJ ha de estar de poca madre!”, pero a veces eso no siempre es cierto.

Aquí van algunas profesiones de personas que trabajan donde otros pasan buenos ratos. 

Ginecólogos

Muchos creen que ser ginecólogo debe ser un trabajo de ensueño, pero no se ponen a pensar que para serlo primero tuvieron que ser médicos generales y meterse tremendas chingas en la escuela y para continuar, de tanto ver algo el morbo se va. Los ginecólogos, así como los otorrinos o los oftalmólogos, simplemente son personas que se dedicaron a estudiar una parte “peculiar” del cuerpo, pero eso no significa que hagan su trabajo desde una óptica sexual. Lo mismo aplicaría para los médicos gays o las mujeres que se dedican a la urología. Pero de que tienen un montón de anécdotas curiosas, eso sí. Aunque en teoría no deberían contarlas, todos tenemos algún amigo médico que nos cuenta cosas que van desde lo divertido hasta lo espeluznante. 

Trabajador de parque de diversiones 

Chambear en un parque de diversiones puede sonar muy divertido, pero después de un tiempo ser convierte en una verdadera monserga. Si eres operador de juegos mecánicos, tendrás que conformarte con ver a la gente subirse a las atracciones más chidas mientras tú te limitas a ordenar filas, a restringir el paso a personas de cierta estatura o hasta a pelearte con alguna mujer que jura que puede treparse a pesar de su evidente embarazo o de tener una edad que la convierte en blanco fácil de los paros cardiacos. Después de 20 visitas guiadas, seguir dando la misma explicación en “La Casa del Tío Chueco” no puede entusiasmarle a nadie. Puede ser un empleo ideal para las vacaciones de verano, pero estar ahí más de un mes se vuelve tortura.

Sexoservicio

Los y las sexoservidoras tienen una de esas chambas que por más que pudieran sonar placenteras (¡wey, te pagan por coger!) en realidad no lo son tanto. Es un oficio riesgoso en términos de salud e integridad, no siempre es bien pagado y además tienen horarios sumamente difíciles. Si tener sexo con tu pareja cuando no estás de humor nada más por cumplirle puede ser difícil, ¿te has puesto a pensar que será para esas personas que tienen sexo con alguien que tiene muy mal aliento o que tienen filias súper raras? Por lo demás muchas y muchos son víctimas de trata de personas y aunque no lo sean, al ser un trabajo que no se encuentra regulado ante la ley, tienen que vivir en clandestinidad y renuncian a cualquier tipo de seguridad o beneficio social. Por lo demás, al vivir en una sociedad donde el sexo sigue siendo un tabú, casi siempre sufren algún tipo de marginación social. 

DJs

Uno de los personajes más emblemáticos de la noche es el DJ. Cualquiera diría que esos sujetos se la pasan increíble, viendo cómo es que las masas se mueven al ritmo que ellos ponen, pero el trabajo es bastante menos glamouroso de lo que parece. A menos que seas David Guetta o  Calvin Harris, no faltará la persona empalagosa que se te acerque a la cabina a pedirte la última de Romeo Santos porque se la quiere dedicar a su peor es nada o el borracho cuyo tufo podría derribar a Paquiao que insiste en que le pongas una rola porque “nadie está bailando”. Además, tendrás que soplarte un chingo de rolitas que están de moda aunque las vomites pero que al respetable público le gustan y pues ya ni modo, para eso te estás rentando. ¡Hubieras estudiado como te decía tu mamá! 

Trabajadores de cine

Ganarse la chuleta no es cosa fácil, todas las chambas tienen sus bemoles. Uno podría pensar que chambear en un cine es una cosa fácil, finalmente es un espacio donde la gente va a relajarse después de un día pesado o para vivir una realidad alterna a través de la pantalla. Pues es precisamente por eso que estas chambas suelen ser pesadas. Ya sea que te toque la ñora de mala (o nula) vida sexual, el godín explotado por el jefe o el chamaco berrinchudo que siente que el mundo no lo merece, aquí es donde mucha gente se viene a sentir mandamás y trata con muy feos modos a los taquilleros, a los trabajadores de dulcería y las personas que se dedican a la limpieza. Además, las jornadas de trabajo están cañonas, por lo general tienen que renunciar a sus fines de semana y ni hablar de los sueldos, que son una tristeza. La  próxima vez que vayan al cine piensen en esto y sean amables, no hay que ser. 

Trabajar en bodas y eventos sociales

Asistir a bodas, quince años y bautizos puede ser divertido a pesar de que a veces te topes con gente indeseable, como parientes que te caen como patada de mula, compañeros de la chamba o hasta exes que por alguna macabra razón siguen siendo amigos de la familia. Pero si asistir como invitado a veces puede ser horrible, trabajar en esos lugares escala a un nuevo nivel de desagrado. Si eres mesero te tocará lidiar con los chamacos latosos y los señores borrachos. Si eres fotógrafo tendrás que tratar de encontrarle el ángulo amable a personas muy poco agraciadas y si eres el maestro de ceremonias o trabajas en un grupo versátil seguro habrás escuchado el “pe-pe-pepepé” o el Payaso de Rodeo un millón de veces. El horror. 

Trabajador de spa 

A veces, cuando estás más fundido que el queso de un alambre, se vale consentirse o mejor dicho, dejarse consentir. ¿Pero te has puesto a pensar lo que tienen que pasar las personas que trabajan en los centros de relajación o spas? Por un lado,  los masajistas tienen que amasarle las carnes a cuerpos informes de desconocidos. Para continuar, tienen que exfoliarle las impurezas de la piel a sus clientes y ver granos, estrías, várices, celulitis, puntos negros y forúnculos como parte de su día a día. Si están en el área del manicure ahí no hay tanta bronca, pero si les toca atender la parte de los pies, ahí ya se pone feo porque tienen que lidiar con callos, juanetes, uñas enterradas o con hongos y ojos de pescado. Si es que estaban comiendo mientras leían esto, ¡provecho! 

 ¿Ya ven cómo no todo lo que brilla es oro? Compartan esta nota con alguna persona que se dedica a estas cosas o que siempre se está quejando de su chamba y cree que el pasto del vecino siempre está más verde.

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