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Gordas y orgullosas (Adiós a la discriminación por sobrepeso) | Chilango.com

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Adiós a la discriminación por sobrepeso

Gordas y orgullosas

07 de agosto de 2013
Por    Ita del Cielo @itadelcielo

Seamos franc@s, tener sobrepeso puede llegar a ser una tragedia social. Gran parte del mundo está diseñado pensando en cuerpos tal vez no atléticos, pero sí esbeltos. Al enfrentarnos diariamente a cientos de mensajes mediáticos donde la belleza te obliga a querer ser talla 5, las mujeres rechazamos la gordura y deseamos ser delgadas.

En contraparte, ha surgido una tendencia para reivindicar la gordura como desafío al modelo principal de belleza. Se trata de un movimiento que denuncia el estigma social de las personas con sobrepeso; además, difunde una imagen positiva de los cuerpos rellenos, a través de mensajes creativos y desafiantes.

Se trata de autoaceptación y empoderamiento: enorgullécete de las carnes, las curvas, retoma el insulto ("¡gordo!") para apropiárselo, reivindica el placer culinario y sexual e incluso cuestiona el binomio obesidad = enfermedad.

Kiss my ass

Una de las figuras más emblemáticas de este movimiento pro-gordo o fat-activismo es la cantante Beth Ditto, vocalista de la banda de indie rock estadounidense The Gossip, quien en sus provocadores videos ha roto con la imagen de la gorda insegura.

En mayo del 2007, Ditto lució sus lonjas en la portada de la revista británica New Musical Express, lo que le valió la denominación a mejor portada de todos los tiempos por el portal Magazine week. En la cubierta apareció desafiante con vellos en las axilas, en su pompa la inscripción de doble sentido: "besa mi trasero".

Un año después, la cantante semidesnuda mostró sus carnes también en la revista Love, la reacción fue positiva aunque no faltaron comentarios de repulsión. Después otras portadas siguieron su ejemplo: las de Diva, Attitude, Dazed.

Punk not diet

Dentro de la subcultura queercore, un movimiento musical proveniente del punk y las disidencias sexuales que ha tenido eco en los países angloparlantes, se ha vuelto popular la frase "Punk will never diet" derivada de "Punk will never die" o "Riots not diets", traducida como disturbios en vez de dietas.

De hecho, en Gran Bretaña el 6 de mayo fue proclamado como el Día Internacional Sin Dietas, un intento por "luchar contra la industria baja en calorías" y en contra del aumento de la anorexia nerviosa. La guerra es por la aceptación de la "diversidad de las formas corporales" y la promoción de la salud "para cualquier talla".

Salud para tod@s

Ante las estadísticas que asocian la gordura con enfermedades como diabetes o hipertensión, las partidarias de este movimiento apelan a que los riesgos de estas han sido enfocados en el peso y no en los niveles reales de colesterol o tejido adiposo, que también pueden presentar personas estilizadas.

Salud para cualquier talla (Health at any size) trata de no enfocarse tanto en el peso sino en llevar un modo de vida saludable –"comiendo intuitivamente"– combinándolo con actividad física,  sin llegar a seguir un régimen enfocado en el número de kilos que pesas. Esto es, aceptar positivamente la talla sin poner en riesgo la salud.

Los más obesos

Parecería absurdo reivindicar la obesidad en un país donde una de cada tres personas presenta sobrepeso. Este año el índice de obesidad en México superó a los Estados Unidos, además, encabezamos la lista de países consumidores de refresco y bebidas azucaradas. Es obvio, en las tiendas de abasto es más fácil adquirir un producto alto en azúcares, harinas o grasas que alimentos saludables.

Hasta hace poco, estar gordito/a en una sociedad como la mexicana parecía gracioso y único, pero es innegable: se desea la delgadez a toda costa, aunque nuestra genética muchas veces nos juegue en contra.

En una cultura que aprecia más la medida de la cintura que la salud real de muchas mujeres, no es de extrañarse que surgiera un movimiento para reivindicar las tallas extra, los alimentos rebosantes ricos en grasas de nuestro catálogo gastronómico y, sobre todo, el derecho a no ser discriminad@ por el número de kilos con los que cargamos.

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