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A la NASA le late el trabajo mexicano... lástima que no llegue a tiempo.

La triste historia de un robot chilango

05 de agosto de 2013
Por  Gabriela Chávez   

Lo difícil ya estaba hecho: sólo había que tomar un vuelo a Florida, presentar su proyecto de ingeniería 100% mexicano ante la NASA y tratar de poner en alto la bandera tricolor; sin embargo, el invitado más importante del viaje fue el único que llegó tarde a la cita: el robot.

Oscar Nayar Cruz, José Carlos Mariscal y Jorge Villafuerte son tres de los 16 ingenieros chilangos de la Universidad Nacional Autónoma de México que forman Lunambotics, un grupo de ingenieros que consiguieron un boleto para la competencia de robótica espacial Lunabotics, organizada por la NASA en mayo pasado.

Quedaron en el lugar 15 de la competencia (aunque les dieron el segundo lugar en diseño); sin embargo, no fue porque su robot no diera el ancho sino por “fallas” en el envío.

“El robot no llegó a tiempo el día que tuvimos pruebas antes de la competencia. Tuvimos que competir sin probar”, cuenta Oscar en entrevista con Chilango.com.

Sin repartir culpas, los ingenieros dicen que fue mal ‘timing’.

No obstante, orgulloso, Jorge afirma que hicieron un buen papel, pues tanto la NASA como la empresa Caterpillar se fijaron en su trabajo; sin embargo, aunque hoy tienen muchos planes en mente para crecer Lunambotics –y poner a un mexicano en la luna-, todas sus ganas están detenidas desde el 2 de junio en la aduana estadunidense, junto con el robot, que no han podido sacar del gabacho porque sus baterías de litio son consideradas material peligroso.

“El envío lo patrocinó Fedex y al parecer lo que pasó fue que registraron el envío del robot a nombre de la UNAM y la universidad no tenía conocimiento de esto, entonces en la aduana inspeccionándolo consideraron que las baterías de litio del robot son material peligroso”, comenta el ingeniero de Lunambotics, José Carlos.

De ida o vuelta, el timing del robot parece no ser el mismo que el del equipo, quienes dicen que aún están “esperanzados” a que el robot sea liberado de la aduana este mismo agosto, antes de que tengan que empezar a hacer una “vaquita” para volver a construirlo (y costó más de 200,000 pesos...) pues tienen compromisos con patrocinadores que cumplir y el tiempo... se acaba.

“Por compromisos de patrocinios tenemos que poner el robot en exposiciones, pero no hemos podido, y debemos tenerlo de regreso a más tardar este mes”, dijo el ingeniero en computación en entrevista durante su participación en Campus Party.

Actualmente los integrantes de Lunambotics confiesan que no tienen un plan B si no logran que la odisea del robot lunar llegue a buen puerto.

Por ahora van poco más de 60 días desde que el ingenio chilango se quedó detenido en la aduana y al parecer la cuenta sigue…

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