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Lugares chilangos que te la recuerdan

Porque ¡madre(s)! sólo hay una

08 de mayo de 2013
Por  Aldebarán Rodríguez   @A_aldebaran

¿Cuáles son los lugares en donde les rendimos pleitesía a nuestras progenitoras? Hicimos una investigación científica y antropológica para descubrir la zona geográfica en la que más la recordamos cualquier día del año. 

Estadios deportivos

Sin importar que sean estadios colosales o canchas llaneras es ahí donde los asistentes que –ávidamente– observan el juego se la pasan recordándole su progenitora a los árbitros. No queremos imaginar el tremendo ataque de estornudos incesantes que, durante por lo menos los  90 minutos que dura el partido, la señora madre de estos jueces deportivos deben de soportar.

¿A poco nunca le han aventado, cariñosa y amorosamente, un "chinga tu madre" a un árbitro?

Embotellamiento vehicular

Tal vez no sea un lugar físico como tal, pero sí es una situación que ocurre en tooodas las avenidas de esta ciudad a tooodas horas. ¿Quién no ha sentido la horrible desesperación de estar atorado, avanzando a la nada estresante velocidad de 3 metros por hora?

Es justo en ese momento que ese lugar se convierte en un hervidero de recordatorios y mentadas de madre que los conductores –sin distinción alguna– hacen. Y pobre de aquel despistado al que se le ocurra dejar pasar a un peatón o que tenga la civilidad de darle el paso a otro automóvil, porque entonces escuchará algo como: "¡No los dejes pasar hijo de tu piiinche madreeee!". Nótese el énfasis en pinche y madre.

Durante la borrachera

Como ocurre en el embotellamiento vehicular, en el alcohólico también se le rinde tributo a la progenitora. Aunque la principal diferencia que existe entre ambos es que, mientras en el auto desahogas el estrés en la madre ajena, en el segundo los compañeros de borrachera son hijos de la misma madre y se convierten en nuestros hermanos. ¿Les es familiar las frase: "Eres a toda madre, cabrón". "Por mi pínche madre que nos acabamos estas tres 'tellas". 

En el table

Estos templos de placer, perversión y enamoramientos de 5 minutos, que –extrañamente– cada 15 días están repletos de Godinez y "machos alfas" en edad preparatoriana, que pagan las cuentas con el dinero de sus papás, son los lugares donde se venera de la forma más extraña (confusa y contradictoria) a la figura materna. Mientras que por un lado se pone en duda la calidad moral de las féminas que ahí trabajan, por el otro hay dos frases que se repiten durante toda la noche: "Mamacita" y "Yo sí la estoy haciendo la madre de mis hijos".

Altares religiosos

En la ciudad existen dos altares en los que les rinde tributo: la Basílica de Guadalupe y el Altar de la Virgen de Guadalupe. Este lugar, ubicado al norte de la ciudad, recibe peregrinaciones que llegan de todo el país, caminando, en bicicletas y hasta en burros. El segundo es el Templo de la Santa Muerte, que se encuentra en el barrio bravo de Tepito.

A este sitio acuden desde ratas de dos patas que acaban de cometer un crimen, a fuerza de ser sinceros, hasta la persona que se curó de cáncer "gracias a la niña blanca" y le lleva flores en agradecimiento.

Cámara de diputados, senadores, Congreso de la Unión, Palacio de Gobierno, juzgados, sedes de Partidos Políticos, Ministerio Público, Torito...  

Sin entrar en detalles y sin tomar preferencia de tal o cual partido y de tal o cual color, es en estos lugares en donde se concentran la mayor cantidad de recuerdos sobre la madre de alguien. Les llegan de todos los rincones de la República Mexicana, ¿a poco no?

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