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Crónica de una de las legendarias fiestas de Coachella

La Casa Bacardí La Casa
25 de abril de 2013
Por  Hugo Alberto Juárez   (enviado)

Sí, sí, sí, ¡por supuesto que la música es lo más importante de Coachella! Aquel que no piense esto seguramente es un escenero y poser hecho y derecho... Pero si ya estuvieran allá, ¿a poco no les daría aunque sea un poquitito de curiosidad saber qué pasa en las legendarias fiestas paralelas al festival? A nosotros sí.

Y es que dicen las abuelitas que si tienes un antojo y no te lo satisfaces, te salen fuegos. Y como yo le tengo mucho miedo al fuego, decidí satisfacer mi curiosidad, así que me lancé a una de las fiestas de Coachella. 

LA CASA

La cita era en la Soho House de Bacardí, ubicada a pocos minutos del festival. Se trataba de una propiedad del fallecido Merv Griffin, un magnate de la comunicación estadounidense a quien le sobraron unos dolaritos para comprarse este humilde jacalito. Tras su muerte en 2007, la casa se puso a la renta y ahora, con su estilo marroquí, es la sede de las mejores fiestas de Coachella.

DJ Chris de Vampire Weekend
  • DJ Chris de Vampire Weekend
  • Con esto en mente, ya estaba predispuesto a emocionarme. Cuando entré por primera vez a la propiedad supe que mis expectativas iban a quedar rebasadas: la casita tiene un establo enorme, un lago, vistas privilegiadas, fuentes, árboles por todos lados, espacio para cultivo, alberca... ¿Para qué le sigo? Vean las fotos. Estaba IM-PRE-SIO-NAN-TE. Decidí que comenzaré a ahorrar ahora mismo para poder tener una casa así cuando envejezca... ok, no, pero se vale soñar.

    EL AMBIENTE

    El día que llegué estaba recorriendo en mi taxi el camino desde la entrada hasta la recepción de la casa y una camioneta negra, no demasiado ostentosa, estaba frente a mí. Nos detuvimos y, casual, de ella bajaron los integrantes de New Order. Y yo atrás de ellos, congelado, emocionado, impresionado...

    Me esforcé por mantener lo fresco y casual, me bajé del Taxi y caminé hacia la casa. En la entrada me recibieron dos autos súper chidos y antiguos (eran Cadillacs de 1950). Irresistible tomarse la foto ahí.

    Los Cadillacs
  • Los Cadillacs
  • Ya dentro de la fiesta, y medio recuperándome de la impresión por lo de New Order, de pronto, igual casual, pasó Jessica Alba a mi lado...

    “No photos, please”, me indicó, muy cortésmente, eso sí, uno de los anfitriones...

    ¿¡Cómo que “no photos”?!... bueno, pues ya qué... Guardé mi camarita discreta y seguí bebiendo, al fin que se me hizo muy flaca para mi gusto (mucho más que en sus fotos). 

    Y así, de pronto llegó Chris Baoi de Vampire Weekend, La Roux, Jack y Edwin de los FOALS, DJs famosos y demás celebridades, caminando al lado mío, con chupe en mano y sin que nadie los molestara...

    En medio de chicas hermosas en bikini, pezoneras, barra libre gratuita, sándwiches de helado orgánico (que por cierto sabían horrible) y mojitos (muchos), me puse a platicar con mis acompañantes y a preparar las entrevistas que nos concedieron.

    ¿Y de comer? Pues había carne recién salida de la parrilla, brochetas de pollo, ensaladas, atún. Y de postre, merengues y galletas con chispas de chocolate recién salidas del horno (aún calientitas).

    Comida
  • Comida
  • Más mojitos, daiquiris, piñas coladas. Más calor. Más agua en el cuerpo para bajártelo. Una DJ que se parecía a Lady Gaga, pero con muchísimo más glamour, poniendo música todo el tiempo. Un tipo afroamericano en tacones altísimos, con mini shorts y piernas peludas, excepto en la zona del bikini, por supuesto...

    Y una hermosa modelo jugueteando en el agua sobre un suertudísimo cisne inflable en la alberca... Esto es vida. Y la neta, me perdonarán, pero todo el tiempo tuve en la mente esta legendaria frase de Homero (nomás que a mí no me corrieron como a él):

    Y claro que había uno que otro ebrio, pero no echaba a perder la velada.

    LA BASE

    La Soho House fungió como base de operaciones de los que fuimos invitados, ya que ahí podías comer y beber lo que quisieras, refrescarte, y después lanzarte al festival, que estaba como a unos 10 minutos o menos en carro. Si te lo querías echar caminando, te ibas a tardar unos 30, y de la insolación no te ibas a salvar.

    En eventos como los Grammy, los Brits, Cannes, Los Oscars y los BAFTA es ya una tradición encontrarse con una Soho House donde las celebridades van a relajarse y a “descansar” de tanta foto y premios recibidos.

    Espero algún día volverme a colar a una fiesta de éstas (no al estilo de los party crashers, por supuesto). Pero de aquí a que pase, sólo gritaré a quien se deje (y a mis nietos): “¡estuve en una fiesta con New Order y tú no!”.

    Fiesta de la Soho House en Coachella1
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