No rompas más mi pobre corazón Parte 1

No rompas más mi pobre corazón

Viaje aunque estés más roto que un juguete de perro

Las canciones con las que los gays sueltan la lágrima al momento que los cambian por alguien talla 31 o por un galán que les invita un latte en el café de la sirena…

Por Wenceslao Bruciaga

Hasta yo tengo que aceptar que no hay peor momento que cuándo el galán en turno te manda el clásico mensaje de “luego te busco”. ¡Maldición! Y lo peor es que siempre lo dejan a uno por un tipo que usa jeans ajustados y unas ridículas camisetas untadas de colores enfermizos que hacen unos pectorales quesque muy macizos. Cuando eso pasa, no queda de otra más que afrontar el bateo con la frente en alto y fingir que nos importa un pepino cuando por dentro, ni una caja entera de la pastilla rosa puede detener la diarrea de puro coraje. Si embargo, lo peor es que lo poco que queda de dignidad se va al caño cuando la mayoría de los gays le da rienda suelta a su playlist de corazón roto. Y aquí van algunas de esas indispensables con las que se sueltan a moco tendido mientras se acuerdan de los besotes de su ex que ahora seguramente le planta a otro. No se hagan, les encantan estas cancioncitas que más bien parecen de un desamor en el último año de la secundaria. A mi también me deprime, pero de lo malas que son. Cuando ando bajoneado dependo del Trinity sessions de los Cowboy Junkies. En fin, aquí va para que le pongan limón a la herida… pero de mal gusto.

 

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