Menos matrimonios chilangos, más uniones libres

El papelito ya no tiene tanto peso

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Probablemente en la primaria escuchaste a una amiga tuya soñar con vestirse de blanco (o a un cuate entregar el anillo de compromiso). Quizá no sólo fue alguien cercano a ti, sino que tú mismo idealizaste este momento. 

O quizás no. Cuando te convertiste en cancha oficial te diste cuenta que casarse no está tan chido. Que si esto es tuyo, mío, quién se queda con los niños, el costo del divorcio si las cosas no salen tan chidas, la casa, el perro, bah, un zafarrancho.

Así que tú y tu pareja decidieron irse a vivir juntos por aquello del no te entumas. Sin más ni menos, así si las cosas no salen tan bien, sólo se rompe una taza y cada quien para su casa.

Los números puros y duros

Según datos del Inegi, en el DF hay 3.9 matrimonios por mil habitantes, de todos los estados, muestra los valores más bajos de este indicador. El porcentaje de mujeres de 25 a 29 años en unión libre ha crecido de 23 por ciento a 38 por ciento entre 2000 y 2010. Bastantito diríamos.

Y la cosa es así: la neta, lanzarse como el Borras a casarse con alguien sin haber vivido juntos antes no está nada padre. De hecho, ‘de las parejas casadas que se divorciaron en 2010, más de la mitad tuvo un matrimonio con una duración legal de 10 años o más (56.2 por ciento)’. O sea que además, duran bien poquito.

El merequetengue

Compartir el espacio vital es un tema álgido. Ojalá los problemas sólo radicaran en el lío de las tapas abiertas de la pasta de dientes. Es una cuestión que va desde la compatibilidad, la cuestión del sexo, el cambio de intereses y en muchas ocasiones, todo esto se ve afectado por las circunstancias en las que viven las parejas.

Y bueno, muchos se preguntan si realmente es la solución vivir juntos antes de casarse. ¿A poco uno conoce realmente a la persona durante el tiempo que comparten el mismo techo? Pues desafortunadamente no.

Todos hemos escuchado la historia de alguna pareja que vivió en unión libre durante equis tiempo y que al final, cuando decidieron casarse, tronaron como ejote. Por algún extraño motivo, el papel les cambió el panorama.

Conocerse realmente

Entonces, ¿cuál podría ser una solución? Bueno, pues como uno no tiene comprado el futuro, lo ideal es recurrir a alguien externo para que les dé una ayudadita. En este caso, Seis Grados levanta la mano. 

Lo que ellos hacen es lo siguiente: te agendan una entrevista personal o virtual de 60 minutos con una Head Hunter Social para que te puedan conocer a fondo y que sepan de qué lado masca la iguana contigo. De esta forma, pueden definir las características de la persona que te gustaría conocer.  

Después te programan un Encuentro Inteligente en un restaurante, cafetería o en un bar con la que tengan una alianza. Tú sólo te encargas de asistir y disfrutar, así de simple.

Digamos que te ahorran muchos líos al proponerte opciones que van más contigo. Así que no pierdan el tiempo, conozcan a alguien que realmente va con ustedes y eviten formar parte de las tristes estadísticas. Aquí les van los datos de contacto: página web, Twitter y Facebook.

¿Le entrarían a esta onda?

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