Manual para identificar a una buchona

Ellas harían todo por el poder, la lana y los lujos

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En Sinaloa, el término “buchona” hace referencia a las palomas grandotas que cuando se les infla el pecho (y no precisamente de orgullo) logran impactar a sus similares. 

Las buchonas que ahora nos conciernen son aquellas mujeres que también se les infla el pecho, pero a ellas sí se les infla de orgullo (y de silicón). Son las parejas de los narcos, mujeres con más ambición que pelo en la cabeza, ya que a ellas no les importa disfrutar de las bondades del dinerito ilegal.

¿Quieres saber cómo identificarlas? Aquí te pasamos algunos signos que las delatan:

1. Todo comienza por la transformación. Cirugías de senos, de mentón, pómulos, nariz, diseño de cejas, pestañas falsas, uñas largas y decoradas con brillos, ortodoncia, blanqueamiento de dientes, extensiones, liposucción y un arsenal de maquillaje, digno de ser envidiado por Mary Kay en sus buenos tiempos.

2. Sospechosamente se escabullen de todos y comienzan a ostentar lujitos que antes no tenían (porque no les alcanzaba). Joyas, coches, ropa carísima de diseñador, viajes exprés al extranjero o a otros estados de la República. Su modus vivendi cambia, definitivamente.

3. El peligro forma parte de sus vidas. Al estar inmersas en un mundo de drogas e ilegalidad, las buchonas se la rifan todos los días para poder disfrutar de los gustitos que mencionamos en el punto dos. Claro, ellas (y todos los artículos caros) lo valen. 

4. Saben que el acceso a esos lujos pudo haber costado sangre, aunque en realidad no les causa mucha consternación. En el mundo del narco todo se mal, pero a cambio de ello obtienen la lana necesaria para costear lujos como un Lamborghini Veneno o un Aston Martin. ¿Qué se le antoja a la reina?

5. Ellas saben que ellos mandan. Ellos saben su ubicación, les ahuyentan a los ilusos pretendientes que osen acercarse a ellas, conocen todos sus movimientos. Ellas son parte de su propiedad. Van acompañadas de gente que las “protegen” (léanse: vigilan) para tenerlas bien checaditas.

6. No puede faltar el zapato de tacón. Les da seguridad, personalidad y altura. ¿Qué mejor que ello para codearse con esos capos?

7. La música banda es su himno. Jamás escucharás en su reproductor algo de Depeche Mode o de Sigur Rós. Julión Álvarez, La Arrolladora o El Recodo siempre musicalizan sus recorridos diarios en sus carrazos.

8. ¿Crees que ellas pistean donde sea? No, señor. Comienzan a hacerlo en sus trocas y de ahí se lanzan a los antros de moda. 

9. Las fajas modelo “No Puedo Respirar” son parte de su vestimenta habitual. Posoye, ¿cómo van a mantener la silueta después de las costosas lipos?

10. ¿Oler a Rosa Venús? Nunca. Siempre despiden un aroma embriagador proveniente de perfumes de las mejores marcas.

11. No necesariamente viven en el Norte. Puede ser tu vecina, esa que ves todos los días emperifollada de pies a cabeza.

12. Saben que la competencia está dura. Si otra se pone más buenota, puede que pierdan su lugar. Siempre tienen que conservar esa figura escultural y esa cara angelical.

13. Y por supuesto, saben que tienen que mantener contentotes a sus mecenas. Ello implica dominar todo el Kamasutra y reinventarse en el sexo. Nada de misionero todos los días.

14. Jamás pierden el hechizo. Son las muñequitas que se pueden exhibir en cualquier aparador. ¿Imaginarlas con tubos y desmaquilladas? ¡Jamás!

15. Si hay que compartir al hombre (y se tiene el suficiente estómago) se le comparte. Ni modo, ellos mandan.

¿Conocen a alguna buchona cercana a ustedes?

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