Manual del buen garañón

Sé un símbolo sexual sin morir en el intento

Cuartoscuro

Como pocos lugares del planeta, nuestro querido DeFe se distingue por la gracia y galanura de sus hombres; porque no importan los kilos de más, los dientes chuecos, la sebosa frente llena de barros y espinillas, mucho menos la cara de nopal sin rasurar bajo los pelos necios… ¡siempre se puede ser un símbolo sexual!

Así como hay chicas que son el sueño de casi todo muchachón, existen caballeros que debido a su buenez masculina y fina estampa, y sobre todo a su labia (verbo mata carita), son el objeto de deseo de casi todas chilangas.

Sin embargo, esos donjuanes no siempre la tienen fácil, pues el estrellato cuesta y mucho: hay que lidiar con fanáticas encimosas, novias quisquillosas, primas celosérrimas, esposas que simplemente no comprenden que su viejo no es un simple galancillo de segunda, sino un verdadero garañón.

De tal modo, si eres guapo y tienes más novias que Mauricio Garcés y Charlie Montana juntos, esta nota es para ti. A continuación te damos algunos tips para que vivas tu casanovismo y playboyato a plenitud, sin bronca alguna:

1. Nunca llames a tus citas, novias o amigas de confianza por sus nombres, así evitarás equivocarte; mejor sólo diles “amor”, “cosita”, “princesa” o cursilerías por el estilo.

2. Si te invitan a que conozcas a sus papás, ¡aguas!, es señal de que ya te quieren agarrar de su puerquito. Mejor hazte el desaparecido unas dos o tres décadas, aunque eso sí, nunca te olvidarán.

3. Siempre debes estar armado hasta los dientes con una excusa distinta para cualquier ocasión (“nunca me había pasado”, “tengo muchísimo trabajo”, “voy a donar sangre”, “le van a extirpar un chancro a mi abuelito”); esto servirá para zafarte de compromisos sin quedar mal parado.

4. Cuando la fuerza mengua, queda la lengua. Para ser todo un garañón, es indispensable contar con un órgano besador que lo mismo pueda decir versos románticos, que hacer cosquillitas de las buenas allá donde te platiqué.

5. Nunca dejes de luchar máscara contra cabellera (o séase: nunca olvides a tu amigo de látex), pues en una de ésas no falta quien te quiera amarrar con un chamaco, y… ¡adiós a tu carrera profesional de Todasmías!

6. Mantén en forma tu cuerpo, pero eso sí, nada de gimnasios ni mucho menos pilates y esas indecencias; un verdadero garañón se ejercita con trabajo pesado y sexo al por mayor.

7. Busca nombres creativos (“Atención al cliente”, “Supervisor de zona”, “Pollo”), para registrar a tus admiradoras y onditas en el celular; así nunca te cacharán tus novias en la movida cuando anden ahí de fisgonas en tu aparato (obvio, primero borra los mensajes).

8. Nunca olvides que la caridad y el altruismo forman parte de ser un picaflor: unos cuantos besos y dos que tres caricias a nadie se le niegan, excepto a las ex novias (a ésas ya las chupó el diablo).

9. Cuando tengas que romper un corazón, hazlo en un lugar público para que no te armen un pancho de dimensiones colosales. Ahora que si se trata de una chava aferrada, mejor mándale un whats, inbox o mail, y asunto arreglado.

10. Si te agarran con las manos en la masa —cual panadero sobre las teleras—, no está de más el inapelable argumento de “no es lo que parece”. Si aun así te la hacen de jamón, hazte el ofendido; será más duro para ellas tenerte y después perderte (y a ver cómo le hacen para recuperarte).

Hasta aquí nuestros tips. Ahora ya lo sabes, garañón, ¡naciste para amar y ser amado! Luce tus encantos: esa curva abdominal, tus pectorales grecos, esa esencia de Fraiche que asoma por tus poros; pero no sin que nos digas antes: ¿qué otro consejo agregarías a nuestra lista?


También checa:

¿Tienes bubis pequeñas? Seguro te identificarás.

Formas de llamar a los habitantes de la CDMX

Confesiones de un panadero