Malos pensamientos

El lado brutal de la belleza

 

Para Macarena de 33 años, nada cambió “ni para bien ni para mal”. Ella es «ante todo una mujer de negocios», cosmetóloga, dueña de los salones Originails, donde se hacen uñas acrílicas, delineado permanente, depilaciones, manicure y pedicure spa.

Camina con tacones dorados sobre el césped del parque donde hago la entrevista, en la Colonia del Valle. Lleva puesta una chamarra de piel que nunca se quita, blusa color tostado, falda. Es elegante.

—Hace ocho años me hice el busto y la nariz. Dos años después me cambié las prótesis porque las que tenía me parecían nada naturales. La segunda vez me puse las tridimensionales, que de frente se ven no tan levantadas, sino más bien caiditas. Decidí hacérmelo porque de familia somos muy nalgonas. Era mi trauma de estar planita de aquí y de atrás no… Pensaba que se me iba a ver más compensado más estético; nunca pensé que se iba a ver demasiado, pero al final sí se vio demasiado.

Es apenas perceptible una cicatriz y una leve asimetría en su nariz. Ella explica.

Mi mamá siempre me decía que de las tres hermanas yo fui la que salió con la nariz de mi papá y como son divorciados no era un halago precisamente. Eso fue, no era ni muy grande ni muy fea ni muy chistosa.

—¿Te harías algo más, tienes alguna cirugía pendiente?

—Solamente cuando ya sea viejita me quiero estirar, esas cosas son básicas, como tomarte la pastilla de a presión, te toca la cirugía plástica de los 60. Esto me lo pagué yo, estuve ahorrando durante mucho tiempo. Estaba emocionada, nunca tuve miedo. Pensé que al llegar a eso iba a ser como si por fin me fuera de viaje, como que fuera a solucionar no sé qué, porque no lo hice por ningún problema ni nada, no sé por qué pensaba que en el momento de operarme iba a ser…libre. Cuando estaba a punto de operarme, decidí ya no ponerme brasieres con esponjitas hice un ejercicio de aceptación… y no lo logré.

A Macarena le parece inteligente tomar una posición pragmática respecto a esas decisiones. «Hay mucha gente que esta “ya me lo hice y ahora qué me hago”, como si fuera parte de tomar aire o comer o hacer deporte, y yo creo que es algo que no es tan importante, que si lo traes en la mete y te está ocupando mucho tiempo, pues hazlo, porque te quita energía estar pensando: “¿me lo haré?, ¿con quién?, y una vez que me lo haga, ¿me lo voy a ocultar o lo voy a decir?” Yo creo que es como los malos pensamientos, deshazte de ellos ejecutándolos.»