Los peores lugares para atrapar un Pokémon en CDMX

¿Ansioso de que llegue a México?

ReutersA "Pidgey" Pokemon is seen on the screen of the Pokemon Go mobile app, Nintendo's new scavenger hunt game which utilizes geo-positioning, in a photo illustration taken in downtown Toronto, Ontario, Canada July 11, 2016. REUTERS/Chris Helgren/File Photo
Si estás tan ansioso como nosotros, seguramente ya descargaste alguna de las versiones de Pokémon Go que andan circulando por ahí.
 
 
Aunque todavía no llega de manera oficial a México es imposible negar que nuestras calles se han llenado de gamers —y no gamers— que van con su celular en la mano, esperando el momento glorioso de encontrarse un Pikachu en el Hemiciclo a Juárez o un pokémon escondido entre las flores del mercado de Jamaica.
 
Como seguramente sabrás, en todo el mundo se han dado casos muy raros en los que las pequeñas criaturitas están localizadas adentro de museos, estaciones de policía o edificios de gobierno.
 
 
Ya hay por ahí el caso de un tipo en Estados Unidos que sacó a patadas a un adolescente de su patio porque se metió a la mala y los negocios comienzan a poner letreros de “aquí no puedes venir a jugar Pokemon Go”.
 
Estuvimos pensando los lugares más incómodos de la Ciudad de México para encontrarte a alguno de los personajes. Esperamos que no nos vayan a poner un gimnasio en el basurero del bordo o que tengamos que aventurarnos a sacar el teléfono en uno de estos:

Un contingente de granaderos

Con tantos plantones en el centro de la ciudad y con tantas marchas es muy probable que alguna vez tengas que atravesarte entre maestros y granaderos que, con tolete en mano, no verán con muy buenos ojos que andes apuntándoles con el celular para completar tu colección. Ya queremos ver que vayas gritando consignas como “Maestro Pokémon consciente, se une al contingente” o “Ese Snorlax sí se ve, ese Snorlax sí se ve”. Aguas, no te vayan a confundir con el City Manager ¡Pokémon primero al hijo del obrero!

El vagón de las mujeres

Si por un error aparece el mítico Mewtwo en el vagón de las mujeres del metro, vemos poco probable que puedas sacar el celular -si eres hombre- colarte a dicho lugar y vayas con la cámara prendida apuntándoles a las pompas buscando la gloria, bajo riesgo de que te pongan una guamiza, te acusen de acosador y te ataquen con el silbato de Mancera, no sin antes darte una patada en las Pokebolas. Mejor decirle a alguna amiga que lo haga por ti ¡no nos hagas esto, Nintendo!

Pueblo Deshuesadero

Los verdaderos Maestros Pokemones chilangos no van a ser los que consigan más personajes sino los que se metan sin miedo a los deshuesaderos de autos de Iztapalapa y saquen su iPhone última generación. No es que solo queramos que nos salgan en la Roma, pero no nos van a negar que hacerlo sí se requerirá valentía (o que seas valedor de por allá, chance y hasta te dicen dónde se esconden… los amigos de lo ajeno).

Pokemones de agua

Pocos lugares habrá donde consigas a estos personajes: en Xochimilco, donde tendrás que gastar en una trajinera, algunas gomichelas y tu taco placero (te va a salir más caro el caldo que las albóndigas). O tal vez el Lago de Chapultepec donde tendrás que llevar a tu novia pa’ que ella reme en lo que tú tratas de atrapar. Y par favar Diosito, que no nos salga en el Río de los Remedios porque allá no le entramos.

Oficinas de gobierno

Ya queremos que el radar nos diga que hay un Pokémon escondido en el Senado porque tendríamos que traspasar la muralla de los 400 pueblos que siempre ponen mítin afuera del edificio con sus carnes al aire, a los granaderos que comen tortas de chilaquil y después, tratar de convencer a algún político que te deje pasar, prometiéndole que no vas a tomar la tribuna sino que andas jugando. Ándale pues, buena suerte.

Eje Central

Estábamos pensando que ir por Eje Central, donde están las Plazas de la Tecnología es mala idea porque si sacas ahí el smartphone van a pensar que lo que quieres de cambiarle la pantalla o andas en busca de desbloqueo: eso en el mejor de los casos, porque en el peor pueden quitártelo y venderlo en la siguiente calle. Pero después vimos que tiene sus ventajas: esos tipos van tan adelantados a su tiempo que por cincuenta pesos te pueden vender tu paquete completo (quién sabe cómo le hacen) con todas sus evoluciones. Son unos loquillos.

Tepito

Sin palabras, ahí que se queden con sus pokemones. No es que le tengamos miedo al Barrio Bravo, pero si alguien se atreve a andar con su teléfono por todas sus calles, que nos avise para darle nuestro reconocimiento al valor.
 
Sí, ya sabemos que es bien cómodo encontrarte un bonito Bulbasaur mientras estás tomando tu capuchino light descafeinado con leche de soya pero queremos saber ¿hasta dónde llegarías para convertirte en el mejor maestro Pokémon?