Lo que extrañan los chilangos en el exilio

Entrevistamos a 7 compatriotas y esto nos dijeron

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Razones por las cuales dejar atrás la Ciudad de México hay muchas: algunos lo hacen por motivos personales, otros, escapando de la inseguridad y muchos más, por buscar algo más tranquilo que el dinamismo de la capirucha.

Muchos otros dejan atrás su hogar por razones de estudio, otros encontraron el amor de su vida en otro lado. Dejar la gran metrópoli es un asunto que hay que tomarse en serio pues son pocos los lugares que tienen la gran cantidad de opciones (culturales, de trabajo, de escuela, diversión, entre otros) que existen aquí. Pero siempre se extraña.

Preguntamos a siete chilangos que viven en diferentes lugares del país y del mundo qué es lo que más extrañan del DF. Curiosamente muchos coincidieron en la comida y en el trato con la gente. Es sorprendente que cosas tan comunes como un taco en la calle sea motivo de añoranza ¡Amamos nuestra ciudad!

José Manuel Posada, físico, vive en Coatepec, Veracruz.

“Vivi 24 años allá: extraño el Paseo de la Reforma los domingos. Añoro la Ciudad Universitaria por la oferta cultural con precios bajísimos que no se encuentra en otros lados. Los alimentos (en cantidad, calidad y variedad) que hay en los puestos callejeros, tianguis, mercados y restaurantes: fruta picada a granel, tacos con dos tortillas donde te dejan atiborrarles hasta 5 ingredientes extras (al mismo precio), tamales de las esquinas, tortas, comida oaxaqueña, argentina o española. Pero lo que más extraño, es la actitud del chilango para hacer que la Ciudad de México sea una de las regiones más progresistas ¡del mundo!, por el buen nivel escolar, cultural o de compromiso de mucha gente. Es una ciudad sin hipocresías donde se discute (y se legisla) sobre el aborto, la defensa de los animales, el matrimonio homosexual, cosa que es imposible siquiera mencionarlo en otros lados del país en una sobremesa porque comienzan a exorcizarte”.

Luis Sopelana, artista gráfico, vive en Torreón, Coahuila

“Extraño los tacos en casi cada esquina (aquí son hamburguesas o burros), la gran variedad de museos, siempre hay algo interesante en alguno y si no me equivoco el DF es la ciudad con más museos del mundo, ¿no?. Y extraño el ciclotón (aquí intentan hacer algo parecido pero es un paseíto de diez cuadras)”.

Azul García, escritora, vive en Lisboa, Portugal

“Entre las cosas que más extraño del DF está el ‘para llevar comiendo’. Dicen que Europa se divide en dos: la parte en que se come caminando y la parte en que solamente se come sentado. Estoy en la segunda y extraño mucho esa facilidad que hay en el DF para comer algo rico así a la pasadita; el otro día se burlaron de mí unos estudiantes porque iba comiendo un plátano ¡Extraño los tianguis! Encontrar todo junto a precios económicos, chucherías ¡Y extraño el Metro! sí, aunque suene raro, el Metro es genial, baratísimo y llega a todas partes. Acá es caro, no hay tantas estaciones y no está tan bien planeado como el de allá. Además de la provisión de calor humano y compañerismo”. 

Santiago Casares, artista gráfico, vive en Washington EU

“Extraño a la familia: sé que muchas veces nos hartamos los unos a los otros, pero siempre es bueno tenerla cerca. ¡Los amigos! Como dice el eslogan, la membresía tiene sus privilegios. Las amistades de antaño te conocen como nadie lo hará, y no hay fiesta como aquella con tu ‘otra familia’. Y la comida: no hay nada como unos tacos al pastor, un pozole, un pollo con mole… la comida mexicana sigue siendo a mi parecer la mejor del mundo, no sólo por su variedad si no también por sus sabores tan únicos”.

Paula de Maupas, arquitecta, vive en París, Francia

“Extraño del DF el clima de primavera seca y calientota, el paisaje de cerros y volcanes de febrero, lo alivianada que es la gente, siempre sonriente y platicadora. La papaya, los tacos al pastor, las tortillas y el consomé de pollo con arroz y aguacate. Hay muchas otras cosas que me gustan y que disfruto del DF pero que tampoco me hacen tanta falta, como mirar el segundo piso del Periférico, andar por la plaza de Coyoacán con su fuente, ir a ciertos restaurantes, ver lo grandotas que son todas las avenidas”.

Gabriela Cano, diseñadora gráfica, vive en Zapopan, Jalisco

“Extraño mucho mis amistades, las tardes de caminata, las risas y las convivencias familiares. Extraño un transporte público eficiente y como el Metro no hay dos. Extraño caminar en el centro y visitar lugares como Bellas Artes, el Munal, ver los edificios y sus detalles, Ciudad Universitaria y en general toda la vida cultural de la ciudad. Extraño tambien ir a mercados, a la tiendita de la esquina, o que la oferta de cursos y actualizaciones es mucho mayor allá ¡acá es muy poca!”

Oralia Silva, profesora, vive en Xalapa, Veracruz

“¡Extraño sentirme chilanga! Extraño la comida de la calle ¡hay mucha variedad! ¡Carnitas, barbacoa, mariscos, birria, todo! Acá es picadas y tamal ranchero. Pero lo que más extraño es sentirme que estoy en una ciudad estimulante. Como diría Woody Allen de NY: me gusta saber que vivo en una ciudad en la que si se me antoja ir a comprar una sopa a las 3 de la mañana, puedo hacerlo, aunque nunca lo haga. Pero es eso: extraño saber que estoy ahí. Allá todo estimula, la imaginación siempre vuela porque en cada esquina hay imágenes que provocan. ¡Y extraño subirme al metro!”

¿Eres Chilango exiliado? Cuéntanos ¿qué extrañas de la ciudad?