Lo malo: El coche eternamente sucio

flickr.com / Arthur Chapman

Yo ya me rendí, dejé de lavar mi coche hace 3 meses. No tiene caso hacerlo.
Sí, me da toda la pena del mundo andar con esa asquerosidad por la ciudad –ya le pintaron dibujitos obcenos y letreros de "lávame"– pero aún así no veo para
qué lavarlo.

Si Dios fuera tan
buena onda primero caerían gotitas de agua, luego llovería un poco de jabón y después vendrían vientos fuertísimos tipo tornado a secarlo todo.  Pero noooooo, simplemente se mojan los coches y cuando se
secan tienen más polvo y caca de pájaros. 

Si Dios fuera tan buena onda primero caerían gotitas de agua, luego llovería un poco de jabón y después vendrían vientos fuertísimos tipo tornado a secarlo todo.

Y si le suman a esto todas las personas que no quieren que llueva y por
eso no lavan el coche, tenemos una ciudad con los coches más puercos del
mundo.
  Eso sí, nos ahorramos la
lavada, tanto monetaria como física.