Las dificultades de cumplir 200 años

No está fácil

La mayoría de nosotros ha organizado una fiesta. Puede resultar difícil y cansado: entre la incertidumbre por saber cuánta gente llegará, las bebidas y la comida. Siempre el anfitrión sufre muchísimo para lograr que su fiesta sea una gran fiesta. Ahora bien, imaginen lo complicado que ha de ser festejar los 200 años de un país.

La organización de las fiestas del Bicentenario inició en junio de 2006, con Cuauhtémoc Cárdenas, cuando Fox todavía era presidente. Entonces empezó el desfile de coordinadores: Sergio Vela (Presidente de Conaculta en 2006), Rafael Tovar y de Teresa (expresidente de Conaculta), José Manuel Villalpando  (exprofesor del presidente Calderón) y Alonso Lujambio (titular de la SEP).


Cinco personas han dirigido la organización del Bicentenario, son los mismos que han renunciado
. Sin dar más detalles, han sido removidos sorpresivamente. Todos dieron información diferente sobre las actividades de este 15 de septiembre. Iniciamos con mil 200 proyectos diferentes, después le fueron aumentando hasta llegar a los 2 mil 300 proyectos, ceremonias, actos, etc.

Según el presidente íbamos a festejar en grande. Al final, Alonso Lujambio (el último organizador) dijo que siempre no, que se llevarían a cabo tan sólo 42 acciones concretas para los festejos. Nada más. Pero eso sí, abarcarían un presupuesto de más de 2 mil millones de pesos (nada mal para organizar un buena fiesta ¿no?).

La millonada que se ha utilizado para festejar el Bicentenario es lo que más se ha criticado, sobre todo porque no hay transparencia y, si somos sinceros, no sabemos qué tan buena vaya a estar la fiesta.

Con los más de 2 mil millones de pesos se piensa construir un arco de luz que dure cuando menos 100 años (lo que sea que eso signifique), instalar pantallas en Paseo de la Reforma (gracias a eso estamos sufriendo el tráfico estos días en el DF), una gran cantidad de luces en el Zócalo, una bandera, editar un libro de historia y enviar una carta a cada ciudadano de México. Y, bueno hasta vajilla nueva le compraron al presidente para la cena de gala que ofrecerá a los representantes de los países invitados a celebrar el Bicentenario con nosotros.

Nosotros opinamos que tantísimo dinero bien podría ser usado para muchas otras cosas. La ciudad necesita servicios básicos como agua o luz, pavimentación de calles, alimentos, consultas médicas y bueno podríamos escribir una lista interminable.

Se puede decir que el presupuesto es exagerado. Incluso, agregaríamos que ese dinero podría aprovecharse para realizar otro tipo de obras que estarían listas en menos de 100 años y que serían de mayor utilidad.

La creación de un programa Bicentenario (ya ven que todo tiene que llamarse así) de salud o de educación ayudaría más a conciliar la imagen del gobierno. Yseguro tendría una mejor recepción en todos nosotros.


La situación actual de México no es favorable y la opinión que
tenemos del presidente no está en su mejor momento
, algunos municipios
al norte del país han cancelado los festejos por la inseguridad y otros
por las lluvias e inundaciones que los han afectado.

Hay quienes dicen que no hay nada que celebrar y han hecho un llamado para boicotear los festejos oficiales.

Siento decir que no coincido.¡Hay que festejar los 200 años recorridos!, aunque no con miles de millones de pesos –que podrían usarse en mejores proyectos–. 


Este Bicenteneraio no es del gobierno sino de los ciudadanos y únicamente por eso valdía la pena celebrar.

Un bicentenario se dice fácil, organizarlo no lo es y festejarlo no cuesta nada.