Gustos ¿finos?

12 millones de pesos fue el total de las facturas que la Asamblea Legislativa entregó a la empresa Proyecto Digital, S.A. de C.V., encargada de equipar con muebles las instalaciones de nuestros querido diputados locales. 

Y sí, todo parece indicar que las cosas son como imaginamos y que los diputados ni fueron a la primaria ni saben hacer cuentas porque –¡qué cosas!– adquirieron mobiliario a costos más altos del que lo venden en cualquier supermercado.

Y aunque fueron los diputados del PAN los que denunciaron los altos costos con que fueron adquiridas las chucherías para adornar sus oficinas, algunos de sus integrantes también pidieron algunos "caprichitos" para consentirse. La legisladora panista, Lía Limón, por ejemplo, solicitó una pantalla plana de 40”, despachador de agua fría y caliente, ventiladores, perchero, computadora, ventiladores.

Ay, qué mentirosillos nos salieron. El presidente del Comité de Administración de la Asamblea Legislativa, Víctor Hugo Romo, fue quien los echó de cabeza: “Tenemos los oficios de los diputados del PAN pidiendo cosas, por lo que es mentira que no hayan solicitado muebles”. 

Oigan, señores diputados, ¿y si mejor se ponen a trabajar y dejan el #mueblegate en paz…? Porque, seamos sinceros, mucho alboroto por los dichosos mueblecitos, y al final Acción Nacional solicitó a la Oficial Mayor de la ALDF, María Lourdes Cedillo Rivas, que esos muebles mejor se quedaran en los módulos de atención ciudadana. (Ejem, ella, por cierto, pidió licencia para separarse de su cargo durante 30 días. Ups).

Y, como dicen por ahí, estos diputados no tienen llenadera: 12 mdp de muebles y 8 mdp para sus nuevas oficinas. ¿Qué sigue?