Fresh Prince of Bel-Air

A cantar

?G?nate pases para ver a A-Trak hoy en la noche!

¿De qué se trataba?
Will es un muchacho de Philadelphia que siempre anda en problemas, ya sabes: por aquello de la goma de mascar y “basquetera feliz”. Su mamá, harta de sus compañías indeseables, lo manda a vivir con su hermana en Bel-Air, que está casada con un ricachón y tiene tres hijos: Hillary, Carlton y Ashley. Will no encaja en la alta sociedad angelina, pero se los gana con su estilo y “desfachatez” (es que él es muy fresco). Siempre se mete en problemas en la escuela, donde además descubre que el saco del uniforme tiene una vista interior muy “groovy”. Sin embargo, lo que todos más recordamos es el bailecito de Carlton à-la-Tom Jones: priceless.

¿Cómo iba la entrada?
La mejor entrada de una serie noventera. Sencillamente, una obra maestra. Will Smith contando la historia de su vida con una letra maravillosa (que incluso con el infame doblaje nos mataba de la risa). Will, sentado en un trono giratorio, empieza a contar la historia de cómo se convirtió en el príncipe “de todo Bel-Air”. Corte a: lo vemos rayando una pared, con la consecuente llamada de atención del policía bonachón. Will alega, con mímica, que el spray es su desodorante. Luego lo vemos jugando bastquetbol con sus “camaradas”, pero los maleantes (y aún ignora por qué) buscaron problemas con él. Corte a: close-up de la mamá fodonga -que en posteriores capítulos, naturalmente no lucía como en la entrada- ordenándole que se fuera ahora mismo con sus tíos de Bel-Air. Will llama a un taxi, cuyo chofer apesta y que en la placa dice “fresco”. Finalmente llega a una mansión muy elegante dispuesto a ser el inigualable “príncipe del rap”.

Clásico de nuestra era.

¿Quién la cantaba?
El mismo Will Smith, con música de Quincy Jones III. Obviamente, en Hispanoamérica escuchamos la canción doblada al español.

Nuestra línea favorita
TODA la letra, aquí completa:

Y ésta es la historia,

pongan atención

de cómo mi vida se transformó

cambió de arriba abajo lo que nunca pensé

y llegué a ser el príncipe de todo Bel-Air


En Filadelfia yo nací y crecí

con goma de mascar,

y basquetera feliz,

siempre tranquilo sin prisa ni nada,

nada de escuela, instalado en la fiaca.


Luego los maleantes, aún ignoro por qué,

buscaron problemas y me les enfrenté.

Mi mami asustada, muy seria, me dijo:

“Te mudas ahora mismo con tus tíos de Bel-Air”


Llamé a un taxi y al mirarlo noté

que decía “fresco”, yo no sé por qué.

No le di importancia y lo abordé,

y me dije a mí mismo:

“Casi estás en Bel-Air”.


Al fin llegué a una mansión de lo más elegante

y le dije al taxista: “ponte desodorante”.

Mirando mi reino finalmente pensé:

“Ha llegado el príncipe de todo Bel-Air”. 

…. Y como pilón la versión española (chafísima)

http://www.youtube.com/watch?v=jWx3eXDjDgU