El teléfono

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Repito, no están en su casa. Si van a hablar con su novia y a recordarle cuánto la amanmientras hablan como bebés, se mandan besos y discuten por quién va a colgarprimero, háganlo afuera o por lo menos en voz muy bajita.  Nada frustra más al empleado infeliz que escuchar la felicidad del de junto.  

Nada frustra más al empleado infeliz que escuchar la felicidad del de junto.

Sobretodocuando el que habla está gritando como si la llamada fuera de larga distancia ylos dos estuvieran en un concierto de Slayer. Y peor aún cuando se pelean ytodos compartimos su incomodidad.  

Nosotros respetamos su privacidad, ahora ustedes respetenque lo hacemos porque no nos interesa. Gracias mil.