El regreso de Mulder y Scully

Por qué los amamos en The X Files y los odiamos en el cine

La verdad está allá afuera

Ahora que The X Files regresa con sus protagonistas originales, David Duchovny y Gillian Anderson como los míticos agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully.  

La serie escrita y dirigida por Chris Carter contaba no sólo con un guión inteligente e inquietante, al tiempo que denunciaba una conspiración gubernamental para ocultar la existencia de vida extraterrestre, sino que también su mayor fortaleza recaía en la química explosiva de su pareja protagónica: Mulder, creyente en todo lo relacionado con la vida alienígena, con los fenómenos inexplicables por la ciencia ya se tratase de un mutante, un hombre lobo o hasta el chupacabras, y Scully, la escéptica, de formación científica, conservadora y dogmática. Polos opuestos que generaban una tensión sexual que rebasaba las pantallas y que mantuvo cautivos a sus espectadores durante los nueve años que estuvo al aire.

Ahora el regreso de la serie de culto es ya una realidad, lo que no sólo tiene eufóricos a los miles de fans sino también a esta pareja de actores que, seamos francos, nunca logró despegarse de la sombra de los agentes del FBI y por ende hacer carrera en el cine.  

¿Acaso alguien se acuerda de ellos en otro papel fuera de The X Files? Acá un repaso por sus insignificantes participaciones en otros proyectos de cine y televisión que pasaron sin pena ni gloria y que sería mejor mandar al espacio (con perdón de los aliens). 

1. Los inicios de David Duchovny. De Red shoe diaries a Kalifornia.

Las mujeres descubrimos por primera vez el encanto de Duchovny en otra teleserie para cable donde interpretaba a Jake Winters, una especie de narrador de experiencias sensuales de féminas que respondían a su aviso en los clasificados del periódico. Erotismo soft y ñoño para amas de casa. Por entonces había participado en algunos capítulos de la exitosa producción de Tv Twin Peaks como un agente de la DEA, preparándose sin saberlo para dar vida a Mulder.  En el 93, tras realizar pequeños e intrascendentes papeles en películas olvidables, logró colarse en un elenco estelar y compartir créditos con estrellas como Brad Pitt y Juliette Lewis en Kalifornia, donde daba vida a un ingenuo periodista en busca de un asesino serial sin saber que convivía con uno. Kalifornia fue uno de sus proyectos más recordados en el cine, ya que por aquel entonces estaban de moda los filmes violentos y sangrientos. Era la época de Asesinos por naturaleza, Perros de reserva y Pulp Fiction.

2. Jugando con la muerte y Hechizo del corazón

Cuando Duchovny ya había alcanzado el estrellato en The X Files, le fue fácil conseguir su primer protagónico en el cine en Jugando con la muerte. ¿Qué, no se acuerdan? ¡Un título memorable! Seguramente jamás vieron este filme en el cine porque era tan malo que probablemente pasó directamente a formato VHS. Allí interpretaba a un cirujano drogadicto extorsionado por un gángster, novio de una joven Angelina Jolie que apenas comenzaba en la industria cinematográfica. La crítica deshizo el filme y no lo bajó de basura, experiencia miserable, entre otros improperios. Así que su siguiente intento por conquistar el séptimo arte se produjo hasta el 98 con el personaje que le había lanzado a la fama, sí, de nuevo, Fox Mulder en la primera película de The X Files. El éxito del filme, aunque estaba asegurado por la fama de la serie, le motivó a seguir su sueño y volvió muy a pesar de todos a hacer una película: Hechizo del corazón, en el 2000. Melosa comedia romántica al lado de Minnie Driver, de esas películas cursilonas de Hallmark, dominguera y sin ninguna importancia, en la que tampoco pudo despegarse de la sombra de su alter ego que se ve acartonado aquí como un hombre que sufre la muerte de su esposa y debe rehacer su vida.

3. Zoolander, El fantasma y La familia Jones

¿En verdad Duchovny actuó en Zoolander? En efecto, nadie lo recuerda. Cada vez que pensamos en esta película nos vienen a la mente el humor fresco y las poses de Ben Stiller y Owen Wilson como los más alocados fashionistas de las pasarelas mundiales, nada más. Otro papel secundario desechable. Y así continuaría, siendo el segundón de Halle Berry y Benicio del Toro en Cosas que perdimos en el fuego (2007) o bien de Ed Harris, en El fantasma. Filmes que han pasado sin pena ni gloria. Quizás su mejor trabajo en la última década sea La familia Jones (2009), en la que hace pareja con Demi Moore en una estafa en la que él, ella y sus supuestos hijos aparentan ser la familia perfecta para venderle a sus vecinos un alto y glamoroso estilo de vida, en una aguda reflexión acerca de la superficialidad y el capital.

Gillian Anderson y su metéorico fracaso en  el séptimo arte 

1. Un mundo a su medida y Jugando con el corazón

Gillian Anderson apenas había realizado una película y algunas participaciones mínimas en algunas series de televisión cuando fue elegida para convertirse en la agente Dana Scully en el 93. Con la enorme fama del programa, al igual que su coprotagonista, buscó hacer carrera en el cine. Su suerte no fue mejor que la de Duchovny. Su primer proyecto digno de mención llegó en 1998 en Un mundo a su medida con una aparición pequeña, pero junto a un elenco destacado con nombres como Sharon Stone y Gena Rowlands. Con esta última repetiría ese mismo año en Jugando con el corazón, una comedia romántica, quizás la más conocida en sus incursiones en este género, ya que allí tuvo la oportunidad de codearse con las estrellas del momento, Angelina Jolie, Ryan Philippe, Dennis Quaid, Madeleine Stowe y el veterano Sean Connery.

2. La casa de la alegría y The Mighty Celt

En La casa de la alegría, un drama en el que una mujer debe renunciar al amor de su vida, Gillian logró despegarse de Scully y obtener el reconocimiento de la crítica, quien la distinguió en varios festivales internacionales como en los Premios del Cine Independiente de Gran Bretaña o en Estambul. Otra de sus participaciones más destacadas como una madre acosada por un hombre de su pasado se produjo en 2005 en The Mighty Celt, una pequeña película irlandesa, tan pequeña que nadie la vio.

3. El rey de Escocia y Johnny English

A que ni siquiera se acordaban que Gillian Anderson había formado parte del elenco de El rey de Escocia. ¿Por qué? Pues porque quien se llevó todos los reconocimientos y aplausos fue el protagonista, Forest Whitaker, en uno de sus papeles más trascedentes. Gillian aquí fue simplemente una acompañante, una espectadora del triunfo de este gran actor que sí ha logrado abrirse un espacio en el séptimo arte. A esta película le siguieron otras menores de acción y comedia, que vemos sólo si no hay nada mejor en la televisión un domingo en la noche, como Deseo de venganza (2007), Nueva York para principiantes (2008) o Johnny English Reborn (2011), y eso si les gusta el humor blanco de Mr. Bean, la verdadera estrella de este filme en el que Gillian es un mero decorado.

Y después de todo este desastre fílmico que no deben ver, sobre todo si son fans de Mulder y Scully, sólo podemos decir ¡Larga vida a The X Files!

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