El golpe, antes que matar, inyectó vida

Si hubiéramos

                                                          1977 En la naciente Proceso. El fotógrafo Rogelio Cuéllar captó una

                                                                                    deliberación editorial de la mancuerna Sherer Leñero.

El 8 de julio de 1976 marcó  para siempre la vida periodística de México. El apogeo del periódico Excélsior  contrastaba este día con sus páginas centrales, en las que se anunciaba la destitución inminente de su director, Julio Scherer García, quien lo dirigía desde 1968. Se le acusaba, entre otras cosas, de un supuesto mal manejo de 14 millones de pesos extraídos de las arcas de la cooperativa del diario. Sin embargo, el trasfondo de la destitución fue otro: el golpe al más importante medio periodístico mexicano surgió desde la presidencia de Luis Echeverría Álvarez. 

Junto con Julio Scherer salieron, en medio de un violenta sesión de la cooperativa que hasta 2006 gobernó el diario, un nutrido grupo de periodistas. En unos cuantos meses, y gracias a la solidaridad de la sociedad, Scherer pudo fundar, junto con Vicente Leñero y otros, el semanario Proceso, que durante años fue un de las pocas voces que incomodaban al poder totalitario de los presidentes priistas. De ese golpe nacieron además el diario Unomasuno, presidido por el revolucionario Manuel Becerra Acosta, y Vuelta, el mensual dirigido por Octavio Paz. Luego, del Unomasuno saldrían muchos de los que fundaron La Jornada, y de Vuelta surgiría Letras Libres. Por tanto, los medios independientes de hoy deben mucho a quienes en torno a Julio Scherer, Becerra Acosta y Paz criticaron a Echeverría, López Portillo, De la Madrid y Salinas de Gortari.