El gasto hormiga de tu coche

¿Ya has hecho las cuentas de cuánto despilfarras?

Cuartoscuro

Usar el coche en la Ciudad de México genera un importante gasto hormiga, es decir, esos pequeños paguitos que hacemos casi sin darnos cuenta pero que sangran el bolsillo de tal forma que lo dejan herido de muerte al final de la quincena. 

Sin contar los impuestos como la tenencia y la verificación, tener un coche en el DF sale caro, ya que el simple hecho de salir a la calle obliga a vaciar el portavasos o el cenicero, que debería estar siempre llenos de monedas en vez de bebidas o restos de cigarro. 

Cacahuates, alegrías, cigarros…

* De 10 a 500 pesos

No hay que circular mucho tiempo para realizar los primeros gastos, que puede ser desde 10 pesos del periódico (si es que no te gustan los gratuitos) o un cigarro, hasta un perchero o librero armable de 100, pasando por una congelada, unos cacahuates, una palanqueta, jugos de naranja, un café, un muégano, un merengue, unas mandarinas, unas tunas, unos plátanos dominicos, un juguete de baterías, un papalote, una manga para proteger del sol a tu brazo izquierdo, unos chicles, un chocolate, unos churros, unas galletas, un sillón inflable, un disco pirata, los desarmadores que le hacen falta a tu herramienta, un banquito o escritorio para los niños, un globo para la novia, una mochila para tu iPad, una banderita para el parabrisas o unos tapetes para el coche con el logo de los Pumas. 

No tienes que hacer prácticamente nada para conseguirlos, ya que los llevan hasta tu ventanilla y no necesitas ir a ningún lado, ya que los compras durante tus traslados cotidianos al trabajo, la escuela o a tu casa. 

Para las personas que pasan mucho tiempo en el coche y circulan siempre por los mismos lugares equivale a ir todos los días a un centro comercial. Es en serio. 

Estacionamiento

*De 5 a 200 pesos

Estacionarse en el DF es caro, prácticamente en ningún lado sale gratis dejar tu coche un par de horas… ¡aunque lo dejes en la calle! 

En la ciudad hay una plaga llamada “franeleros” (o “vienevienes”, por un peculiar e inútil sonido que emiten al agitar un trapito), que se apropian de las calles y hacen creer a los automovilistas que les debes pagar para que te permitan estacionar tu coche… ¡en la vía pública! 

Hay algunos que aceptan lo que quieras darles, aunque te ven feo si les das dos pesos; pero hay otros que le ponen tarifa, como los de Chapultepec, que en un fin de semana te cobran hasta 30 pesos por dejar tu coche mal estacionado en algún espacio que está prohibido, pero te aseguran que no pasará nada si te quedas ahí. 

Otro cobro es el de los parquímetros, que en realidad ayudaron a ordenar el estacionamiento en algunas zonas de la ciudad, como en Polanco, pero que continúan con la tradición de pagar por dejar el coche en la vía pública. 

La hora cuesta ocho pesos, pero para evitar que te pongan la tan temida “araña”, se suele dejar un poco más de dinero (que no recuperas) por si la junta a la que vas se alarga o si te encuentras a la chava que te gusta a la salida del cine y le invitas un café. 

Ahora que si prefieres dejar tu coche en un estacionamiento, puedes pagar desde 3 pesos en el supermercado con “boleto sellado” o unos 40 pesos en un centro comercial que ofrece algún descuento mientras ves una película, hasta una de esas tarifas primermundistas de los grandes hoteles que te cobran unos 200 pesos mientras asistes a una fiesta. Si vas al Aeropuerto para recibir a algún pariente, prepárate para pagar también más de 100 pesos en promedio por usar su estacionamiento. 

En el DF ya casi no hay estacionamientos gratuitos (de hecho, son de los más caros de México), y muchos generan otros gastos, como cuando se acerca a ti un “cuidador” o un policía (sí, uno de esos servidores públicos de azul) a pedirte un propina porque supuestamente se la pasó cuidando tu coche. 

Un híbrido entre franeleros, estacionamientos y parquímetros son los llamados “valet parkings”, que son unos personajes a los que les entregas las llaves de tu coche en la mano y que les debes de tener tanta confianza para dejar tu nave en sus manos, para que lo estacionen, casi siempre, en cualquier lugar ¡de la calle! 

Ellos te cobran, desde una cuota voluntaria (que si es menor de 10 pesos parecerás un tacaño) hasta 50 o 60 pesos afuera de un restaurante o un bar; si el “valet” está en, por ejemplo, un centro comercial, además del servicio, a veces deberás pagar las horas que estuviste en el estacionamiento… y además, les debes dar propina, que no debe ser menor a los 5 pesos

Se lo lavo

*20 a 60 pesos

La contaminación, el fuerte sol de mediodía y la lluvia de las tardes suelen ensuciar rápidamente los coches de los chilangos, quienes ya quisieran ahorrarse una hora en sus traslados para tener tiempo de lavarlos ellos mismos, pero como eso nunca sucede, suelen recurrir a otra persona para mantenerlo limpio y presentable. 

Así, mientras estás en el centro comercial comprando la despensa, un amable caballero armado con una cubeta, o un empleado de una microempresa, lavarán tu coche con un costo que va de los 20 a los 60 pesos, sin garantía de que los rincones queden libres de lodo o el parabrisas no quede rallado. 

Y hablando de eso, uno de los personajes chilangos que más éxito han tenido como producto de exportación hacia otros estados es el limpiaparabrisas. Este personaje, armado con una fibra vieja y una botella que contiene una mezcla de agua con jabón, suele lanzar ese líquido hacia tu parabrisas y cofre sin preguntarte para, inmediatamente, proceder a limpiar (o manchar) tu vidrio con el fin de que le des algunas monedas a cambio. 

Si les dices que no quieres su servicio, no paran y, en cambio, te dicen frases como “ahí para la vuelta”, pero en realidad lo que esperan es que saques unas monedas de tu cenicero para no irse con las manos vacías. Ahí es donde tú aplicas la frase: “ahí pa’ la otra”. 

Este “servicio” te puede costar entre 2 y 10 pesos (si es que también te limpiaron el medallón… sin albur). 

Por circular

* De 3 a 200 pesos

Para los que quieren llegar más rápido a su trabajo, la Ciudad de México cuenta con vialidades de paga, como la Autopista Urbana Norte o la Autopista Urbana Poniente, o lo que es lo mismo, el segundo piso de periférico y la supervía a Santa Fe. 

Por ejemplo, alguien que vive en el sur y trabaja en el rumbo de Plaza Carso, pagaría alrededor de 65 pesos diarios de ida y vuelta por subir al segundo piso en San Antonio y bajar en Conscripto. 

Para los que trabajan en Santa Fe y deben tomar la autopista desde Periférico Sur, deberán pagar 80 pesos diarios por ir y regresar a casa. 

Cuando vas todos los días a esas zonas, quizá puedes incluir ese gasto en tu presupuesto, pero si tus visitas son esporádicas, seguramente ni te das cuenta de cuánto pagas en esos trayectos. 

En la gasolinera

*3 a 50 pesos

Mientras vas a cargar gasolina, hay que contar de 2 a 5 pesos de propina, la cual puede aumentar a 10 si te checan las llantas o te limpian el parabrisas; y no se diga si te ensartan algún aditivo o cualquier otro líquido que supuestamente necesitas y que, si bien te va, te costará unos 50 pesos

La Cooperación

*2 a 20 pesos

En el DF, cada alto o tope es un buen momento para gastar unos 2 a 20 pesos sin darte cuenta, ya que te puedes encontrar desde alguien que pide una limosna, hasta supuestos rescatistas (uniformados y todo) que te piden una cooperación para continuar con su trabajo (aunque no sepas exactamente de qué trabajan). 

También hay malabaristas, sujetos pintados de plateado haciendo cualquier cosa y tragafuegos (de esos que le escupen gasolina a una miniantorcha); inclusive, en algunas zonas, te puedes encontrar personas que piden dinero para echarte aguas durante una inundación o evitar un bache, darte indicaciones para llegar a algún lado y hasta por el simple hecho de dejarte pasar por alguna calle. Ahora que si eres de buen corazón, seguro cooperarás en las alcancías de la Cruz Roja o el Teletón. 

Un ejemplo

Como se dice en el argot publicitario, estas son cantidades aproximadas, redondeadas o sugeridas, por lo que algunos pagarán mayores o menores cantidades que las que se marcan aquí. 

Pero pongamos un ejemplo de cuánto gastaría un chilango contemplando las situaciones que acabamos de enumerar: 

– El periódico y un cigarro en el primer alto que le toca al salir de su casa: 15 pesos. 

– En el segundo alto, le paga a un limpiaparabrisas y compra a unas mujeres –que aseguran ser “monjas”- unas galletitas como detalle para las compañeras de la oficina, a quienes verá después de asistir a una cita y a un trámite que debe realizar: 12 pesos. 

– En la gasolinera llenó el tanque, le checaron las llantas (las del coche, nos las suyas) y le volvieron a limpiar el parabrisas: 10 pesos

– En el tráfico se le hizo tarde y ya no tendrá tiempo de pedir los chilaquiles a la oficina, por lo que se debe comprar un sándwich y un jugo grande: 35 pesos

– Como ya tenía prisa, decidió tomar, aunque sea un tramo, de la vía de cuota que le sugirió Waze: 20 pesos

– Al llegar, a su cita, usa el valet parking del café de la sirenita verde, al que, al retirarse, le da propina antes de descubrir que le dio baje con el cambio que tenía en el portavasos: 18 pesos

– Para su segunda cita, no se arriesga y toma la vía rápida completa: 40 pesos

– Al llegar, encuentra lugar en la calle. Su cita será rápida, pero prefiere pagar dos horas de parquímetro por si las dudas… pero el trámite fue tan rápido que sólo estuvo 45 minutos… y perdió los otros 75 minutos que pagó: 16 pesos

– En el alto, decide ser buen ciudadano y cooperar con la Cruz Roja, también aprovecha para comprar unos cacahuatitos como botana (se quedó con hambre): 15 pesos

– En el siguiente alto, se le parte el corazón al ver a una viejita que pide limosna: 4 pesos

– A la hora que por fin llega a su oficina tras sus citas mañaneras, esta persona habrá gastado, casi sin darse cuenta: 185 pesos

– Y le falta el camino de regreso a casa… sin contar lo que le deberá pagar al del estacionamiento de la oficina para que le lave el coche… 

¿Y tú sabes cuánto gasto hormiga te genera tu coche?

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