Dos días después

Muerte súbita

 

 

El día del asesinato de Mario, Arturo Montiel, junto a la propia Maude, inauguró la Convención Nacional de la Cruz Roja en el Teatro Morelos de Toluca. Lo acompañaron el entonces rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, y el empresario Olegario Vázquez Raña, presidente en turno de la institución, quien galardonó a Montiel, por su altruismo, con la Gran Cruz de la Orden de Honor y Mérito de la Cruz Roja Mexicana.

 

Desde el siguiente día y hasta el 5 de diciembre, Montiel no tuvo ninguna actividad pública, al menos por los registros de los medios de comunicación. Varios diputados federales del PRI por el Estado México consultados aseguran que recibieron la explicación de que su ausencia se debía a «uno de los berrinches de Maude», y que el mandatario estaba en San Diego. Otros dos legisladores priístas coincidieron en que estaba en gira de trabajo por Chicago. El gobernador que quería ser presidente desapareció de la escena política cuando se discutía la reforma al IVA en alimentos y medicinas, una de las más importantes del sexenio.

 

No obstante, el 23 de noviembre de 2003, dos días después de la muerte de Palacios, a la Embajada de Francia entró una mujer de lentes oscuros y gesto descompuesto. Era Versini, con cinco meses de embarazo. Autoridades de esa representación confirmaron a Chilango que, según sus registros, la joven declaró al embajador Philippe Faure haber sido golpeada por órdenes de su esposo y pidió protección.

 

Al abordar el fracaso de la reforma constitucional, Jorge Castañeda -secretario de Relaciones Exteriores cuando Montiel era gobernador- y Rubén Aguilar, vocero del entonces presidente Vicente Fox, revelaron en el libro La diferencia lo siguiente: «La tercera respuesta a la pregunta sobre las causas de la derrota (en el Congreso) es la más “técnica”, si se quiere. Descansa en la abdicación, traición o debilidad de Arturo Montiel, cuyos 21 diputados del Estado de México faltaron y fallaron en el último momento, haciendo en teoría la diferencia de los 18 votos que nunca llegaron. (…) según esta versión, debido a sus líos matrimoniales, patrimoniales y anímicos, se fue a refugiar a San Diego para reconquistar a su esposa francesa. Ella, de acuerdo con fuentes de inteligencia y diplomáticas, había sido objeto de una golpiza mayúscula por parte de presuntos guardaespaldas de Montiel, como se denunció ante el MP en Toluca, pero sobre todo, ante el Consulado de Francia en México. (…) Montiel estaba en eso, y se desentendió de lo otro, que al final importaba menos que el amor.» Según el texto, para mitigar la golpiza a Maude, Montiel le habría comprado con efectivo una «fastuosa casa de playa en la isla francesa de Saint-Barthélemy (en el Caribe)».

 

En marzo de 2004 nacieron los gemelos de Maude, Sofía y Adrián. Mientras tanto, en Toluca, Fernandito, de once años, devastado por la muerte de su maestro evaluaba dejar el deporte. «Lo quise mucho», es lo único que acepta decirme.

 

De 2003 a 2008 nada se supo del caso Palacios. Fue hasta el 14 de mayo pasado cuando la comunicadora Flor Berenguer publicó lo siguiente en su columna “En Voz Alta”, según lo que le confió «un empresario y político mexiquense de origen libanés»: «Un día este personaje me llamó para contarme, a modo de chisme, que Maude Versini estaba embarazada de gemelos, pero que no eran de Montiel y que el posible sospechoso, el maestro de ping-pong de la primera dama mexiquense, había sido encontrado misteriosamente muerto de un balazo en la sien en pleno centro de Toluca».

 

Las investigaciones sobre el homicidio de Palacios ni siquiera han iniciado. Hasta ahora, por lo tanto, no existen datos que pudieran inculpar a Montiel o a cualquier otra persona por el asesinato del 21 de noviembre de 2003.