Detrás de ti hay una mujer con un cuchillo

Cinescrúpulos

 
El origen del asunto en el piso tiene que ver con una película que vi como a los siete años, escondida detrás de un mueble para que no me mandaran a dormir.

Ignoro si realmente nadie se dio cuenta de mi presencia o pensaron (salvajes que eran en mi casa) “a ver si así aprende a no husmear”,

Ignoro si realmente nadie se dio cuenta de mi presencia o pensaron (salvajes que eran en mi casa) “a ver si así aprende a no husmear”, el caso es que ese día, el filme “del canibalito” se hundió en la imaginería de aquello que verdaderamente me encrespa el cuerpo.

(Por cierto que después de millones de años me enteré de que el mugroso canibalito era en realidad un muñeco vudú y la película era “Amelia”, una de las partes de “The Trilogy of Terror”, (Dan Curtis, 1975) hechas para televisión y basadas en historias del gran Richard Matheson (guionista del primer “Twilight Zone” y autor de la estupenda novela “I am legend”, que luego vino a jorobar el mensete de Will Smith).
No quiero hacer una lista de películas de terror para Halloween o Día de Muertos, en realidad sólo quiero saber qué te les da miedo a ustedes. Cada quien tiene una lista personal, por lo que empiezo por ‘encuerar’ mi alma y a ver si alguien se anima.
A continuación algunos momentos o símbolos cinematográficos que me perseguirán el resto de mi cinéfila existencia:

1. ¿Por qué no llegar tranquilamente al cuarto de mi hotel?
Deberían prohibir las alfombras de patrones setenteros en los hoteles. Aún mejor, deberían (no sé con qué milagro arquitectónico) prohibir los pasillos. ¿Alguno de ustedes puede ver hacia el final de un pasillo hotelero sin imaginar dos gemelas vestidas de azul cielo llenas de sangre? The Shining (Kubrick, 1980) es la causante. 
http://www.youtube.com/watch?v=jFVyAjj3Bs0
2. Los días particularmente soleados y silenciosos
No puedo evitar pensar que saldrá a mi paso un hombre vestido de conejo. Aún en el cine, cuando la sala está medio vacía, a veces volteo lentamente a ver si hay un espectador con cara de killer bunny que me recuerde que el fin del mundo está cerca. Demasiado Donnie Darko (Richard Kelly, 2001) para mí. 
 

3. La loca con el cuchillo
Mi familia tiene la divina costumbre de tomarte desprevenido cuando estás muy entrado en una plática y de pronto soltarla: “¿Como la loca con el cuchillo detrás de ti?”. Claro, después del maldito susto todos reímos. Es una mala broma que nos dejó el momento familiar por excelencia: presenciar todos hechos bolita, la escena del baño de Psycho (Hitchock, 1960).
 
 

4. Pies infantiles tras la cortina
Todas los momentos cotidianos anteriores se quedan atrás si en algún punto me quedo sola en un cuarto y me imagino los pies desnudos de un niño que sobresalen de las cortinas. Es más, lo escribo y busco cortinas y pies y… ¡mamita, sácame de aquí! Ésta es la película más estremecedora de la que nunca nadie habla: “El libro de piedra”, 1968, del tan poco valorado director mexicano Carlos Enrique Taboada (véase también la estremecedora "Hasta el viento tiene miedo", 1969, mismo autor). Nadie vuelve a mirar el retrovisor de la misma forma después de ver esta peli. 
 
http://www.youtube.com/watch?v=IjnUdAZkthQ&feature=related
 
Otras cosas que me matan de miedo: encontrarme sola en un departamento con demasiado tiempo libre (“Repulsión”, Polanski, 1965); el maldito apellido Medeiros (“REC”, Balaugueró y Plaza, 2007); y, a veces cuando me acuerdo, manejar por la carretera al Desierto de los Leones (“La noche de los mil gatos”, René Cardona Jr, 1975).
 
Ahora sí, compartan la suya. No le saquen.