Curiosidades de las visitas papales

¡Juan Pablo Segundo, te vimos un segundo!

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Falta poco para que el Papa Francisco llegue a México (el PapaPancho, pa’ los cuates) y ya salieron los primeros quejosos porque la visita del jerarca de la iglesia católica nos va a salir -según algunos cálculos- en 36 mil pesos el minuto ¿qué son 36 mil pesos por minuto, caray? Equis, qué tanto es tantito. Es como quitarle un bigote al Chapo ¿no son católicos? No le hace, seguro sus mamacitas sí son, denles un gusto, malos hijos.

 

Con Papapancho serían tres los Papas que han visitado México, en seis ocasiones diferentes: Juan Pablo se aventó cinco visitas, casi lo teníamos de planta. Y Benedicto XVI vino, pero solo a Guanajuato, con motivo del Bicentenario. En cada una de estas visitas se dieron algunas curiosidades que nos hacen pensar que además de tener una mayoría católica, México es el país de los argüendes:

 

¡Juan Pablo, amigo, el pueblo está contigo!

Cada visita de Juan Pablo II a la Ciudad de México estuvo acompañada de cortes a la circulación y cierres de avenidas. Días antes el gobierno daba instrucciones de la ruta papal, y la gente -ni tarda ni perezosa- se volcó sobre esas calles para verlo pasar. Hubo personas que llegaban 4 horas antes, con sus banquitos. Lo curioso es que el Papa pasaba como alma que lleva el diablo (perdón, blasfemia) y las porras se transformaban de “Juan Pablo, Segundo, te quiere todo el mundo” a “Juan Pablo, Segundo, te vimos un segundo” ¡ja ja ja!

 

Espejitos pa’ los mexicanos

Durante la primera visita del Papa se instituyó una extraña costumbre: a una cadena televisora se le ocurrió proponer que cuando el Papa se fuera de México, y estuviera en el avión sobrevolando la capital, los defeños salieran a su azotea con espejitos. Podemos imaginar al piloto del avión diciendo “¿qué son todas esas luces que me apuntan? ¡arghhhh!”

 

Cooperacha para el Papa

Hay una escultura del papa Juan Pablo II a un lado de la Catedral Metropolitana. Esta se inauguró en 2007, después de que murió el Papa viajero, y está elaborada con miles de llaves que donaron sus fieles, como una iniciativa de la televisora del Ajusco. Ver esa textura como de escamas da un poco de susto, pero el escultor -Francisco Cárdenas Martínez- dijo que quería demostrar la forma en que se hizo. No par favar.

 

¡Dejen dormiiir!

En 1979, Juan Pablo se hospedó al sur de la ciudad, muy cerca del Teatro de los Insurgentes, en la Nunciatura Apostólica. No lo hubieran dicho: día y noche había mariachis y estudiantinas que al ritmo de “Tú eres mi hermano del alma realmente mi amigo” de Roberto Carlos, dieron un concierto en plena banqueta. Un día el Papa salió a la ventana diciendo “Papa quiere dormir, dejen dormir a Papa”, pero eso logró el efecto contrario porque todos gritaron y cantaron con más fuerza pa’ que saliera otra vez. En efecto, estamos locos.

 

Ratzinger y la maestra

Benedicto XVI vino fugazmente a nuestro país para estar en Guanajuato. No tuvo el mismo recibimiento que Juan Pablito, pero aún así se le trató como se debe: con harto grito. Entre las porras -certificado- que le aventaron estaba la de “Benedicto, Benedicto, quítame lo adicto” WTF!. Lo más extraño es que en ese entonces la comitiva del gobierno estaba encabezada por el presidente Calderón, Daniel Karam (director del IMSS), Olegario Vázquez Raña (empresario) y la maestra Elba Esther Gordillo (¡¡¡!!!) Creemos que le echó la sal.

 

Tequila Papapancho

Hace poco se hizo viral el video de un hombre que le decía al Papa Francisco que ya se le estaba esperando en México. El Papa respondió que si con tequila o sin tequila. Ni tardo ni perezoso el presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Tequila, Roberto Anaya, dijo que ya estaban preparados con una botella conmemorativa para recibir al argentino. No, pos salú. Al centro y pa’ dentro.

 

A los Papas no se les ha recibido igual: López Portillo dijo que era solo un visitante distinguido, pero Fox hasta le besó la mano. En lo que llega el Papapancho, dinos: ¿qué piensas de la visita papal? ¿La apruebas? ¿Estás en desacuerdo? ¿O más bien todo lo contrario?

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