10 Situaciones que las mujeres sufrimos en el Metro

Barbajanerías, tacones, olores, golpes...

iStock Getty Images.

Las bien torneadas piernas de una dama se acercan con prisa al andén del Metro que parte de Pantitlán a Tacubaya. El tren se frena, abre las puertas y el delicado contoneo de sus caderas se traduce en suaves pasos con dirección a un asiento vacío en el vagón…

Lo escrito aquí arriba sólo podría ser la escena de una película sobre la ciudad de México, la que, obvio, se grabó como a eso de las dos de la mañana sin gente. La realidad de cada una de nosotras es otra todas las mañanas o tardes en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, ¿o no?

Sépanlo, así como ustedes, nosotras también sufrimos estas 10 cosas cada vez que nos subimos al Metro intentando llegar a tiempo a nuestros destinos, como una terrible tortura cada día de nuestras vidas.

1. USAR TACONES. Es una verdadera hazaña, si van tarde, complican echar la carrera; además, no hay transbordo en el Metro que sea breve. Y a eso súmenle el trayecto que ya se aventaron de sus casa a la estación, o al bajarse y llegar a su trabajo.

2. LLEVAR VESTIDO O FALDA. Es bajo su propio riesgo. Será obligación nuestra viajar todo el trayecto cuidándonos de los fisgones.

3. EL IGUALADO. No falta el que no se resiste a decir guarradas o a lanzar miradas lascivas cuando ve a una chica guapa.

4. MAQUILLARTE. Si les toca sentadas, ya la hicieron, si no, es probable que terminen con una raya de rímel en la frente o pintando a la de al lado.

5. SER MAMÁ. Embarazada o ya con chilpayate en brazos, es improbable que se libren de los empujones y los pisotones. (Aunque también hemos visto a las listillas que avientan al chamaco por delante para apañarse varios lugares).

6. LA AGRESIVIDAD FEMENINA. A veces no sabemos si es mejor o peor ir en el vagón asignado a las mujeres. Algunas son medio ‘trikis-mikis’ y no las puedes tocar, aunque no tengas pa’ dónde hacerte, porque se ponen locas. Otras se pasan de lanza y creen que naciste para recargadera.

7. EL PROBLEMA DE LAS PERTENENCIAS. En el empujadero hemos visto a algunas desafortunadas que terminan perdieron el flat, o a otras sacrificando la bolsa al cierre de las puertas. También, somos increíblemente buenas para cargar con un buen de chivas (bolsa, abrigo, lunch) y luego no poder movernos con ellas.

8. EL HOMBRE LISTILLO. No a todos les enseñaron sus mamás que debían ser machines y no subirse al vagón exclusivo para mujeres. Da rabia que lo hagan, porque aparte reducen el espacio vital de las damitas que intentan acercársele lo más que se pueda. PD: ¿Por qué a los trabajadores del Metro se les permite viajar en los vagones asignados a mujeres? No entendemos.

9. SEPARARNOS. Cuando te subes al metro con tu chico en Hora Pico, una de dos, o te separas de tu amorcito para viajar cómodamente con mujeres, o te fletas valiente al de los hombres para no perderse.

10. LOS OLORES. Ir en el vagón de las mujeres no garantiza que el aroma ahí dentro será siempre el mejor, créannos.

Ustedes ¿qué situaciones añadirían a esta lista?

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