Cómo comportarse en la oficina

Tips para sobrevivir en la jungla de Godínez

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Si hubiera un manual sobre cómo comportarse en la oficina y no tuviéramos que hacerlo bajo nuestro propio criterio, cada espacio Godínez en el mundo sería un mejor lugar para ‘habitar’. 

Seguro después de leer el párrafo anterior, ya estás haciendo un análisis de cómo se mueven las cosas en tu trabajo y querrás promover una que otra cosa para que el ambiente le baje a su densidad. Así que checa estos puntos. 

No estás en tu casa. Es cierto que pasamos gran parte de nuestra vida en una oficina, y entendemos que muchos intentan hacerla un lugar más agradable, pero ciertos modos podrían convertirse en pesadilla para tus compañeros. 

Por ejemplo, no lleves comida olorosa y dejes por ahí los trastes. No intentes mejorar el olor del lugar usando aromatizantes. Respeta los espacios, no te ‘expandas’ a los cubículos de los demás, no cuelgues de tus muros imágenes grotescas, no escuches música en volumen alto, es fácil entender el mensaje. 

Nunca le pierdas el respeto a tus compañeros. A pesar de tu buena relación con algunos colegas, siempre piensa que estás en un trabajo y no en la escuela. No te iguales y pretendas comportarte como si fueran tus compas de toda la vida, menos con tu jefe o frente a él. Para eso están los viernes después de la salida (aunque suene ñoño). 

No es espacio recreativo. Considera que al lado tuyo hay gente trabajando, y lo menos que necesita es perder la concentración con el escándalo. Intenta no reírte como si estuvieras en plena fiesta y recuerda que no estás en la oficina para contar toda tu vida. Está bien a la hora de la comida o en un break, pero no te conviertas en la doctora corazón cuando los demás están intentando trabajar. 

Compórtate como adulto. A muchos nos pasa que no sabemos lidiar con la vida laboral y creemos que podemos comportarnos como si estuviéramos con nuestros papás o hermanos. Tu jefe es tu jefe y si te da una orden, acátala, para eso estás, no para escoger lo que quieres o no hacer. Anque considera siempre dar tu punto de vista de manera educada y siempre pensando en sumar.

Respeta a los demás. Es cierto, dice la canción que nadie es monedita de oro, pero sí adultos, así que si alguien en el trabajo no te cae bien, sólo intenta ignorarlo y seguir con tus actividades como si nada. No le eches tierra y no hagas chismes que le puedan afectar, recuerda que todo cae por su propio peso. Mejor usa esas energías para hacer mejor tu chamba. 

Sé tolerante. No siempre vas a tener la razón y es importante que por el bien del grupo, reconozcas cuando esto suceda. Aprende a escuchar a los demás porque se trata de sumar, no de restar, piensa que al final del día nadie se fija si tú o el de al lado hizo bien su trabajo, los resultados cuentan para todo el grupo. 

Aprende a trabajar en equipo. No eres el ‘yo las puedo todas’, siempre necesitarás que alguien te eche la mano para lograr un objetivo, piensa en que sólo recibirás ayuda de los que consideren que te mereces recibirla, así que tú también coopera para la causa cuando sea necesario. 

Sé educado. Cuando llegues, o te vayas, saluda a todos. Convive, inclúyete con el resto, insistimos, no necesariamente para volverse ‘best friend’, pero sí para mantener un ambiente armonioso en lo que es como tu segundo hogar.

A ustedes ¿qué otras cosas se les ocurren? ¿Son felices en su lugar de trabajo?