Cirugías desafortunadas de famosos

Equis, nomás una restiradita

Hay veces que tantita vanidad no está mal y decimos, ¿qué puede pasar si me doy una manita de gato? Ellos también lo pensaron y los resultados no fueron los mejores. ¡Gulp!

Alejandra Guzmán

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(Cuartoscuro)

Hay algunas cirugías que son menos notorias que otras pero cuyas consecuencias van más allá de la apariencia física. Alejandra Guzmán pagó muy caro el haberse sometido a una cirugía estética mal practicada por Valentina de Albornoz, quien le inyectó en los las nachas un polímero nocivo que provocó que le amputaran parte de la espalda y casi le quitaran una pierna, pues se le reventó una arteria. 19 operaciones quirúrgicas le costó remover los residuos de esa sustancia, un verdadero calvario al que se sometió por negligencia y por buscar ser eternamente bella, bella. Chale. 

Joan Rivers

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(Getty Images)
 

Cuando este icono de los espectáculos colgó los tenis, algunos auguraban que el programa Fashion Police llegaría a su fin, porque ella era su espina dorsal. Joan fue comediante, actriz, conductora y guionista, caracterizándose por sus señalamientos despiadados y su falta pelos en la lengua. Pero si algo hacia Rivers con mucha inteligencia era burlarse de sí misma y de sus cirugías, llegando a acuñar frases como “tengo tanto plástico en el cuerpo que cuando muera van a donarlo a Tupperware”. También llegó a decir “la piel de mi cara se ha estirado más veces que las sábanas de un Holiday Inn”. Ésa es autocrítica y no chingaderas.

Carmen Campuzano

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(Cuartoscuro)

Su vida ha sido una rueda de la fortuna. Pasó de ser una de las top models más reconocidas a los titulares de las revistas de chisme y morbo. Su nariz es actualmente toda una proeza de las cirugías estéticas, puesto que está hecha de una prótesis recubierta de piel. Aunque Carmen afirma que esto se debió a una enfermedad llamada leptospirosis, muchos lo atribuyen a su adicción por el perico que tanto ha dado de qué hablar. Hoy Carmen ve las cosas de forma mucho más positiva, se llama a sí misma la “Barbie Ensamble” y hasta ha sorprendido al mundo de la música al debutar como DJ. Esa Carmen es una loquilla. 

Lyn May

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(Cuartoscuro)

Ya cuando la mismísma Campuzano te dice que tienes cara de memela es porque seguro no tienes el rostro más agraciado. La cara de Lyn May parece sacada de una película surrealista debido a que hace más de 20 años acudió a un cirujano no certificado por un tratamiento de belleza, quien en lugar de inyectarle colágeno en el rostro le inyectó aceite comestible (aunque otras versiones dicen que fue aceite de bebé). Lyn sufrió mucho por esto y sólo su mamá fue testigo de cómo lloraba a causa de la deformidad que le causaron en el rostro. Hoy vive del gimnasio que tiene, mismo que le ha ayudado a mantener cuerpazo y flexibilidad. 

Michael Jackson

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(Getty Images)

Una vida llena de logros, récords y hazañas musicales de repente se vio empañada por cambios radicales en su apariencia física. Se dice que se obsesionó con borrar de su rostro su herencia afroamericana y quedar totalmente blanco, aunque la versión oficial es que sufría de vitiligo, una enfermedad que destruye paulatinamente el pigmento de la piel. Eso no explica las cirugías en el rostro, mismas que le valieron numerosas burlas en los medios como aquel episodio de South Park en el que se le cae la nariz. 

Alfredo Palacios

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(Cuartoscuro)

Le han puesto varios apodos, entre ellos “el estilista de las estrellas” aunque él más que estilista se asume como consultor de imagen. Su obsesión por permanecer joven lo ha llevado a abusar gacho del bótox y a meterse cuchillo una y otra vez. Su rostro se ve todo, menos natural y resulta un poco irónico que tenga un espacio radiofónico llamado “Salud y belleza”. Pero de que es luchón lo es y sigue en lo suyo a pesar de los años y de las restiradas.

Jocelyn Wildenstein

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(Getty Images)

Esta cirugeada de altos vuelos, se sometió a numerosas intervenciones quirúrgicas para parecerse a un felino, uno de los animales preferidos de su ex esposo. Su afán por complacerlo no fue nada casual, pues Alec Wildenstein era el heredero de la humildísima cantidad de 100,000 millones de dólares, casi casi el salario mínimo en México (ajá). ¿Ustedes se habrían metido cuchillo hasta quedar así con tan de hacerse de esa fortuna? En lo que lo piensan les dejamos dos fotitos de Jocelyn, para que hoy sueñen bonito. 

Irma Serrano

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(Cuartoscuro)

La Tigresa (y no precisamente la del Oriente, sino de México) es otra prueba de que las repetidas consultas al cirujano a veces no son la mejor idea.  Su rostro duro empata perfectamente con su personalidad entrona que la llevó a ser amante de Díaz Ordaz, además de haber recibido nada menos que la cama de la Emperatriz Carlota por su labor de concubina. Esta también lideresa política se ha visto enredada en escándalos como sus amoríos con el Pato Zambrano y su supuesto embarazo a su millón de años de edad. 

Donatella Versace

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(Getty Images)

Diseñadora al igual que su hermano Gianni, Donatella se ha encargado de llevar los negocios de su brother desde que este colgó los tenis. Su buen gusto a la hora del diseño no se ha visto reflejado a la hora de elegir cirujano, porque le han dejado la cara más devastada que el DF luego del terremoto del 85. Además Donatella no se ayuda porque se deja ver en las pasarelas con las más guapas del mundo del espectáculo y entonces luce más gachita por contraste.

Lucía Méndez

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(Cuartoscuro)

Hubo un tiempo en que Lucía Leticia Méndez Pérez era la envidia de las chamacas por su rostro lozano y fresco. Era exitosa en sus telenovelas, a sus discos no les iba nada mal y el futuro pintaba chido. Pero todo por servir se acaba y al querer aferrarse a su juventud, Lucía se hizo tantas cosas en la cara que llegaron a apodarla “cirugía Méndez”. Hoy figura más por sus escándalos como photoshopearse junto a famosos que por sus trabajos faranduleros. KETRISTE.

¿Ya ven cómo hay que quererse así como uno es? Lo bueno es que nosotros somos pobres y no tenemos para andarlo malgastando en cirugías, a todo hay que verle el lado amable. Sin saben de alguien que ande pensando en hacerse un retoque, compártanle esta nota para que lo piense, dos, tres, diez veces.

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