Aumento de risa

Los cigarros sueltos en los semáforos cuestan tres pesos; el boleto del Metro también; un paquete de chicles, seis pesos y la propina del señor de la gasolinería –o del viene-viene–, es de (mínimo) cinco pesitos. Todo esto viene al caso porque queremos hablarles de la decisión que tomó el Gobierno de aumentar el salario mínimo 4.1%. 

Habrá quien diga "pero nadie gana el salario mínimo" (esa es otra discusión y no nos meteremos en ella), pero basta decir que el aumento que tus jefes planean darte (si es que lo harán) será con base en este aumento al minisalario.

Venga, no es necesario que saquen la calculadora porque nosotros ya lo hicimos y resulta que el 4.1%, son nada más y nada menos que 2.30 pesos.

La cosa está tan mal con este aumento que hasta el Gobierno del DF ya dijo que con ello se deprimirá al mercado interno y se reducirá el consumo y de paso el empleo: “A falta de un trabajo digno, buscarán enfilarse a la delincuencia organizada relacionada con el narcotráfico", avisó el GDF.

Y es que, bueno, con los menos de tres pesitos no alcanza ni para un viaje en Metro. Creemos que ni para unos chicles. Mucho menos para alimentar a una familia. 

Tal vez, los gobernantes mexicanos deberían vivir una semanita con el salario mínimo, a ver cómo les vasoñar no cuesta nada, ni 2.30 pesos.