Terry Holliday hoy es Daniela Romo, mañana Lila Downs y pasado quién sabe. Domina los escenarios armada con su carisma, tacones y pelucones de nervios. Se dedica a encarnar a esas divas que han dejado huella en el mundo de la música y que le encantan al joterío. Nos echamos con ella una sabrosa platicada y nos contó esas cosas que a lo mejor siempre quisiste saber de las chavas que dan show travesti, pero te da cosita preguntar.

-Hola Terry. A ver, empecemos por lo básico: hay mucha confusión en cuanto a ciertos términos, incluso al interior de la comunidad gay. Travesti, transgénero, transexual. ¿Tú cómo te defines?

-Mira, yo con eso estoy también un poco hecha bolas porque yo empecé mi carrera de actor y de bailarín y luego me empecé a vestir de mujer, entonces nada más era travesti. Pero ya con el paso del tiempo y ya con el pelo más larguito y todo entonces ya era transgénero, porque ya mi apariencia era más femenina que masculina, pero eso sí, con todas mis partes originales.

-¿O sea que te dejaste al amiguito de allá abajo?

-Todo está enterito.

-¿Y cómo le haces para ocultarlo al momento de dar show?

Bueno, primero que nada, nunca hago desnudo integral, siempre que el shortcito, que la faldita, todo va de acuerdo para que no enseñes lo que no debes de enseñar. Lo que estás haciendo es una caracterización o como se dice en inglés “female impersonation” y no debes de hacer una cosa que pudiera ser hasta chusca, porque la gente puede decir: “ay mira, muy bonita pero se le ve el kilo 600 gramos”.

-Oye, ¿pero no se marca el paquete en los vestidos?

-No, pues le buscas, por supuesto. Por ejemplo si haces a Gloria Trevi o algo así te pones payasitos o algo que te ayude a disimular aquello y no lo haga tan evidente.

-¿En qué momento supiste que eras diferente?

-Yo sabía que algo había desde que era niña. Desde mi más tierna infancia ya me ponía las falditas de mi hermana y quería bailar como ella. Pero antes de saber que fuera gay ni nada. Yo sólo sabía que me encantaba el teatro, los vestuarios, bailar y disfrazarme de cosas. Algo en mí ya pintaba fuerte. Ahorita como niño ya no me ubico.

-¿Para dar show se estudia? ¿Tienes alguna formación académica?

-Yo tengo una carrera en artes plásticas, pero una cosa me llevó a la otra. Empecé haciendo pequeñas participaciones en obras de teatro y ya, me fui yendo a hacer teatro más en grande e incluso cine.

-¿Cómo empezaste en esto?

-Como te dije yo estudié artes plásticas así que estaba decorando una boutique en Zona Rosa y llegaron a pedirme permiso para pegar unos posters de Hair, la ópera en rock. Pues yo me emocioné, me sabía las canciones, me presenté a la audición y me quedé. Entonces el director que era Joe Donovan descubrió que yo podía hacer papeles femeninos y a mí me encantó.

-¿Qué es lo más penoso que te ha pasado dando show?

-Una vez a uno de mis compañeros con el que yo tenía que hacer una coreografía importante, en pleno acto se le cayó la peluca. Otra vez me tocaba hacer un solo de un zapateado veracruzano y no llevaba mi abanico, imagínate. Me tuve que salir corriendo por un lado, entré por el otro para disimular y creo que nadie se dio cuenta.

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-¿Y tu mayor momento de gloria?

-He tenido varios momentos muy bonitos, pero creo que lo mejor es cuando las cantantes a las que nosotras imitamos están presentes en el show. Ponen sus caras de “¿a poco así le hago?”.

-¿Cómo con quién te tocó eso?

-Uy, con Lucha Villa en sus tiempos de gloria, Daniela Romo, ver sus caras cuando una las caracteriza es lo mejor. También con Dulce me tocó ver eso.

-¿Cuál es tu caracterización favorita?

-Daniela Romo. También me gusta mucho hacer a Lila Downs y a Eugenia León. Una tiene que ir innovando. Aunque también me gusta mucho revivir el look de los cuarenta, eso se me hace muy padre.

-¿Se gana bien en este oficio?

-Ha decaído mucho económicamente. Antes, en los tiempos cuando existían los grandes shows pues sí, pero ahorita ya no. Yo tuve a mi cargo un show en Monterrey de uno de los lugares más famosos de allá y me iba muy bien. Pero ahora nuestro trabajo lo hacemos sobre todo en los antros y las pistas son muy chiquitas. Sólo cabe una y se echa dos o tres canciones y la que sigue, no como en los tiempos del show de Francis, por ejemplo. Ya no hay centros nocturnos donde puedan presentarse grandes producciones con muchos bailarines.

-¿Tienes alguna chamba adicional además de dar show?

-Sí, entre semana me dedico a hacer vestuario teatro y para otras compañeras que dan show. Ellas por ejemplo también hacen estilismo o maquillaje, pero todo relacionado.

-Muchos critican a Madonna que porque ya está muy grande y debería irse a su sarcófago. ¿Hay alguna fecha de caducidad para las chicas que se dedican a esto?

-Sí, por supuesto, aunque lo importante es saber mantenerte en buenas condiciones física y emocionalmente. Si lo estás, puedes seguir y seguir, aunque siempre ubicándote. Si estás gordita pues no vas a hacer a Thalía, si estás jirafa no vas a hacer a Verónica Castro. Yo creo que aunque el arte de la transformación y el mimetismo a través del vestuario y las pelucas es maravilloso, siempre hay que ubicarse.

-Yo no te voy a preguntar la edad porque eso es una grosería, pero ¿tú hasta qué edad te ves dando show?

Pues mira, yo cuando tenía 35 decía que me iba a retirar a los 40. Cuando tenía cuarenta decía que me iba a retirar a los 50. Cuando cumplí 50 dije que me iba a retirar a los 60 y ahora ya estoy pensando que a lo mejor me voy a retirar a los 65, jaja.

-Uh, ya nos diste una buena pista de cuántos tienes entonces, ¡Ja! Oye, y dicen que para las chicas del show es complicada la cosa del amor. ¿A ti como te ha tratado?

A mí de maravilla en el aspecto de que he tenido novios súper guapos y súper cariñosos, lo malo es que es muy difícil que te aguanten el ritmo de trabajo. Cuando te dedicas al show estás ensayando, estás preparando tu vestuario, sales de noche a bailar, regresas tarde y que te aguanten el tren de vida sí es muy difícil y más cuando te gustan los novios bien, los que trabajan o estudian. A mí no me gusta cargar parásitos.

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-¿Algún consejo que quieras darle a las chicas que se van iniciando?

-Que se preparen, que tomen sus cursitos de jazz o de ballet o de algo. No por el hecho de ponerse una peluca y medio parecerse quiere decir que son muy buenas. Que se preparen porque la gente se merece ver un trabajo profesional, no nada más verlas disfrazadas de una o de otra cosa.

-¿Y algo para nuestros lectores de Chilango?

Que disfruten la Ciudad de México. Para mí esta ciudad, sus teatros y cabarets han sido fuente inagotable de inspiración. Bailé en el Blanquita con Pérez Prado, trabajé en el Teatro Lírico, conocí el camerino de Agustín Lara, trabajé en el Fru Fru. La Ciudad de México es un centro artístico y cultural inapreciable, maravilloso, inigualable y muy querido por mí.

Esta fue Terry Holiday, una maestra en el arte de la transformación, del entretenimiento y la movida nocturna.

Cuando andes por los antros del centro de nuestro DF pon atención porque a lo mejor te la topas caracterizando a la Romo y te pone a cantar “De mí enamórate” o “Que vengan los bomberos”. Sin duda, la mejor y no es por echarle flores ni porque sea nuestra entrevistada.

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