Amy Winehouse, train wreck

Ellos también los hacen

¿Quién hizo el oso?

Amy Winehouse, alguna vez promesa de la música y de quien dijeron era la próxima Aretha Franklin. Su adicción a las drogas la llevó no sólo a perder su figura, sino su cordura y salud mental. Ahora es una chimuelita peda y descarrilada que ya ni lástima inspira.

 

¿Qué hizo exactamente?

Ser ella, básicamente. Dentro de la maravilla que implica tener su personalidad, en una de tantas veces, la muchachita perdida participó en el Eden Project Cornwall. Además de lucir aterradoramente flaca, Winehouse hizo gala de los siguientes actos de buena educación: se olvidó de las letras de sus canciones, salió abruptamente luego de dos de ellas, regresó y le escupió al público, se dio una cachetada y luego se golpeó a sí misma con el micrófono. Una belleza.

 

¿Cómo reaccionar?

¿No siendo Amy Winehouse? Sencillamente, hay cosas que no tienen remedio.

 

Tragametierrómetro

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