Ahí sí no te metas

Muerte súbita

 

 

-¿Y qué tal la gobernadora? -preguntó Mario tras el set mañanero que jugaba con Luis Gasca en el Club Toluca.

 

-¿Qué con ella? -le respondió sorprendido del otro lado de la mesa el conocido empresario.

 

-Está relinda -insistió el argentino.

 

-Sí, sí. Pero no, no… Aguas, güey. Ahí sí no te metas. Esos sí son de balas -contestó Gasca. El partido prosiguió.

 

Mario había coincidido con Maude Versini -a quien le llevaba siete años- el 20 de noviembre de 2002, cuando su alumno más destacado, Fernandito, recibió de manos de ella y del gobernador Arturo Montiel el Premio Estatal del Deporte.

 

«Era un día muy importante para Mario, porque al reconocer a Fernandito lo estaban reconociendo a él como entrenador -dice Gasca-. Ese día, Mario se fue de repente de la reunión, sin avisar.»

 

Gente del empresariado del Estado de México asegura haber visto juntos a Mario y a Versini a inicios de 2003. Fui referido con el dueño de un restaurante del municipio de Valle de Bravo y un mesero del mismo establecimiento -ambos pidieron el anonimato-, quienes recuerdan que «al menos en dos ocasiones» vieron solos a Versini y un argentino. Les mostré dos fotografías del deportista: una en la que posa junto al arquero Cristante y demás amigos en el restaurante La Esquina Gaucha, y otra en la que aparece su rostro en primer plano, como las que se usan en las credenciales.«Es él», respondieron ambos sin dudar.

 

Para el encuentro con Mario, Versini habría elegido un exclusivo complejo privado del pueblo de San Gaspar, aledaño al lujoso Hotel El Santuario, donde ella y el gobernador habían contraído matrimonio unos ocho meses antes, en junio de 2002, y del cual Montiel era copropietario.

 

Una medianoche de «febrero o marzo» de 2003, relata el restaurantero, llevaron personalmente manjares a dos personas a un departamento de ese complejo. «Versini -cuenta- platicaba con alguien de acento argentino. Lo vimos a él en el cuarto mientras ella me recibía los alimentos».

 

La segunda ocasión los vieron en una casa de Valle de Bravo, durante los días en que en el El Santuario se celebraba el Foro de Biarritz, en octubre de 2003. Es decir, los encuentros entre Palacios y Versini, según estos testimonios, habrían tenido lugar mientras Montiel fungía como anfitrión de personajes de la talla del escritor Carlos Fuentes, la Premio Nobel Rigoberta Menchú, el secretario general de la OEA César Gaviria o el juez español Baltasar Garzón, a los que recibió con varias botellas de Château Pétrus, uno de los vinos tintos más caros del mundo.

 

-¿Mario veía a Versini? -pregunto al empresario Gasca en el Hotel Holiday Inn Toluca.

 

-Nunca me dijo nada. Mario era extraño, enigmático. Aunque yo lo quería mucho y era un gran amigo, parecía con doble personalidad, debo decirlo.

 

-¿Por qué lo mataron?

 

-No sé. Se ha dicho mucho que porque anduvo con la esposa del anterior gobernador. No me consta nada de eso, pero fue lo que más se escuchó. Como nadie investigó ni nada, no se supo bien qué pasó.