8 razones para detestar el amigo secreto godín

A alguien siempre se le ocurre en esta fechas

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Cuando estudiabas la secundaria, seguramente te gustaba el “secret santa” o “amigo secreto” (depende en qué escuela ibas), pero ahora que ya no tienes 14 años es probable que no suene tan divertido.

Este ritual, que consiste en dejarle durante varios días (¡a veces son hasta semanas!) un pequeño presente a un compañero y que la mayoría de las veces antecede a un intercambio de regalos más grande, es una tradición relativamente reciente y que proviene básicamente de las escuelas de Estados Unidos (a ver, que salgan los detractores del Halloween a atacar esto también).

En el mundo godín es común que salga alguien proponiéndolo e, inclusive, hay algunas empresas en donde es algo más o menos institucional que, aunque sí hay quien lo disfruta, muchas veces implica un gasto y esfuerzo para darle regalos a alguien a quien quizá nunca se te hubiera ocurrido darle algo que no fuera chamba.

Aquí van ocho razones para detestar el amigo secreto, independientemente de cuando te toca recibir regalos como un disco abierto, una película pirata, un libro de la saga de Grey o chocolates que no te podrás comer porque estás a dieta.

1. Cuando le interesa al de Recursos Humanos

Aunque a veces no lo parezca, esta actividad suele aparecer en los reportes anuales del área de Recursos Humanos de muchas empresas como ejemplo de integración y para demostrar que se vive un gran ambiente en la organización.

Por eso, aunque la convocatoria no venga siempre de ese departamento, a veces puede sumar o restarte puntos cuando decides regalar un chocolate durante varios días o cuando de plano no quieres elegir el papelito en el sorteo.

Así que si sabes que el de Recursos Humanos de tu empresa necesita presentar un reporte de estas actividades para que le toque buen bono de fin de año, mejor éntrale. Y si de plano te vale gorro tu chamba, pues puedes seguir siendo fiel a tus principios y mandarlos a volar.

2. Si te toca darle a la guapa a la que todos le quieren dar

Cuando te toca sacar el papelito con el nombre de la secretaria de uno de los jefes y que suele ser tema de conversación durante el tradicional desayuno de chilaquiles de los viernes, seguro te alegrarás, pero eso también eleva tu nivel de responsabilidad con el amigo secreto, ya que tendrás que lucirte y no llegar con una bolsita de panditas de gomita o unos chicharrones de los que vende la señora del aseo.

Tendrás que echarle más coco para elegir el regalo, porque si le regalas algo así como una jicaleta, podría indignarse al tomarlo como indirecta de que está gorda, o si decides dejarle en su escritorio una flor, puede enojarse porque eres otro más que le echa el perro.

Así que, como ya sabes, darle a la más llamativa de la oficina no es tan buena idea… tampoco lo es que te toque en el amigo secreto.

3. Ponerle todos los días al director guapo un regalito en el escritorio

Sí, uno de los directores (no sabes bien qué hace, pero siempre entra a la junta de los patrones) te parece el más guapo de la compañía, seguro te agradará ver su nombre en el papelito del intercambio.

No querrás lucirte demasiado porque podrías verte mal, pero tampoco ser miserable porque entonces él no volverá a notar tu presencia durante el resto del año, así que tu tarea será buscar un punto medio.

En cualquier caso, es muy probable que al final hayas preferido que te tocara Paco, el que se siente en el escritorio que está atrás de ti y que sabe que los miércoles llegas tarde porque te quedas platicando con tu instructor de pilates.

4. Andas en quiebra… ¡y todavía esto!

Seguro como desde octubre estás esperando la llegada del aguinaldo para pagar tu tarjeta de crédito, renovar el seguro del coche o comprarte ropa porque ya pareces retrato con tu blusa beige de las juntas importantes, pero antes de que llegue ese dinerito que te ganaste todo el año, te salen con que el amigo secreto es de 50 pesos como límite, por lo que el paquete de galletas de 15 se verá medio marro.

Así que tendrás que rascarle todos los días del dinero que te cuesta llegar a tu trabajo o comer para cumplir con este ritual en donde, para colmo, te tocó darle a una de las chavas de conta que te ha ayudado varias veces a meter las facturas cuando ya pasó la fecha límite.

Así que mejor ve al amigo secreto como una inversión y una herramienta para hacer relaciones públicas al interior de tu empresa.

5. El que nadie quiere

Es el consentido del jefe, no lo regañan cuando llega tarde y el semestre pasado te echaron la culpa de un proyecto que él no entregó, además de que se las da de muy galán con las compañeras, y cuando van a comer él es el que pide lo más caro y sugiere que la cuenta se reparta en partes iguales… ¡y es el que te tocó para el amigo secreto!

Además de maldecir tu suerte, tendrás que chutarte durante días los comentarios sarcásticos que seguramente dirá al ver el “detalle” que dejes en su lugar, y tomar venganza a través del amigo secreto no es buena idea porque, recuerda, es consentido del jefe (de otra forma, no seguiría ahí).

Así que, no es por desanimarte, pero si te toca esta personaje, como se dice elegantemente: ya te fregaste.

6. Cuando tu amigo secreto le echa ganitas

Todos los días encuentras un detalle de algo que te gusta y que rebasa el mínimo que se estableció para el amigo secreto, como un libro, un postre o una tarjeta con crédito para comprar café de la sirenita de dos colas.

Si no eres guapo, buena onda o jefe, esto sí es una actitud sospechosa, porque quizá le tocaste al mismo que te toca darle o a la secretaria de Recursos Humanos que sabe que tu nombre no sólo estaba en el papelito del sorteo, sino que también aparece en la lista de los recortes del 30 de diciembre.

Más vale investigar a quién le tocaste.

7. Ya sabes a quién le tocaste

Cuando encuentras el regalito del amigo secreto en tu lugar y ya te dijeron que le tocaste a la becaria, debes alegrarte y fingir sorpresa porque ella está haciendo un esfuerzo para estar a la altura de semejante ritual.

Así que es como si fingieras un orgasmo, por lo que tu expresión debe ser exagerada, pero creíble para no herir susceptibilidades.

8. ¿Eres el que los organiza?

Si tú eres el que convoca a todos a organizar el amigo secreto, porque te parece una forma divertida de entablar una mayor amistad con la gente que ves todos los días durante más horas que las que le dedicas a tu familia, sólo te dedicaremos unas palabras: se vale tener vida. 

¿Qué tipo de amigo secreto te tocó?

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