7 puntos para entender a la nueva Ciudad de México

Adiós DF, hola Ciudad de México

Cuartoscuro

Que si ahora ya vamos a ser provincianos, que si las quesadillas ya sólo serán de queso, que si esto, que si lo otro.

El día de hoy, con 23 votos aprobatorios por parte de los congresos locales, se le dio el visto bueno a la declaratoria  de la Reforma Política de la Ciudad de México.

Sobre este cambio, y en lo particular sobre la nueva Constitución que nos regirá, hoy el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera expresó en conferencia de prensa:

“Ese será el trabajo que vamos a estar desarrollando en las próximas semanas, en los próximos meses, pero reitero, lo hacemos con mucho ánimo en este adiós al Distrito Federal, y hola a la CDMX, la capital de la República que encuentra su dimensión en esta gran convocatoria”.

Para que no te pierdas entre tantos tecnicismos que seguro vas a encontrar si buscas información respecto a este cambio, aquí te preparamos siete puntos clave para saber de qué va esta reforma.

 

Sí cambia el nombre

Aunque antes sosteníamos encarnizadas batallas para que nos llamaran Distrito Federal, a partir de hoy nuestro exDF ahora se llama oficialmente Ciudad de México. Ni modo, ahora ya no nos podremos burlar de los que nos decían “¿a poco eres de México?” y nosotros les respondíamos con un “pues claro, ni que viviera en Suecia”.

 

Nuevas atribuciones del Jefe de Gobierno

Hasta antes de la la entrada en vigor de la Reforma, era el Presidente de la República el que elegía al titular de la policía capitalina. Ahora será el Jefe de Gobierno el que lo designe, dado  que —en teoría— tiene mayor cercanía con las necesidades y estrategias de respuesta que la Ciudad de México requiere para combatir el crimen.

 

No perderemos nuestra autonomía

Uno de los beneficios de esta reforma es que la Ciudad de México gozará de autonomía en todo lo que se refiere a su régimen interior y a su organización política y administrativa. Y sí, ahora ya somos parte integral de la República Mexicana. Frases como “del interior de la república” quedarán en desuso, por ejemplo.

 

Tendremos una constitución local

Esta es una de las labores más complejas, pues deberá redactarse el documento con sumo cuidado y acorde a los principios de libertad y respeto, así como protección a minorías que han distinguido a la ahora Ciudad de México desde hace tiempo. El 31 de enero de 2017 deberá ser aprobada nuestra nueva constitución.

Seguiremos siendo la capital

Aunque algunos nos preguntábamos qué iba a pasar con el asunto del gentilicio,  bien podríamos llamarnos capitalinos, porque la Ciudad de México seguirá siendo capital de los Estados Unidos Mexicanos y continuará siendo sede de los Poderes de la Unión.

 

Adiós a las delegaciones

Ya no más delegaciones en la Ciudad de México, ahora las demarcaciones territoriales internas serán alcaldías (y no municipios, como en los estados). La primera vez que los exdefeños elijamos alcaldes será en las elecciones de 2018.

Manejaremos nuestros propios dineros

Parte de los beneficios de la autonomía que ya les habíamos mencionado, está en la autonomía financiera. Esto quiere decir que el presupuesto de la Ciudad de México será aprobado por la Legislatura Local.

Pues ahí tienen 7 puntos desmenuzaditos, peladitos y a la boca. Ahora que tendremos constitución, ¿qué leyes propondrían ustedes? ¡Déjennos sus propuestas en los comentarios!

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