Cinco historias cortas de homofobia que te harán pensar

'Ándale, por jotito'

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Este 17 de mayo se conmemoró el Día de la Lucha Contra la Homofobia. De la misma forma que el 24 de abril cientos de mujeres denunciaron a través de las redes sociales la violencia bajo la que viven usando el HT #MiPrimerAcoso, hoy muchos homosexuales hicieron uso de sus redes para recordar cómo fue que ellos fueron objeto de violencia por el hecho de ser diferentes, por amar a sus iguales.

Aquí te compartimos cinco historias cortas que van desde el abuso de autoridad hasta la violencia intrafamiliar:

1. “Ojalá nunca hubieras nacido”.- Gibrán 

“La primera y única vez que me golpearon por ser gay fue mi mamá, cuando salí del clóset. Recuerdo que iba llegando a casa días después de habérselo dicho y de pronto me confrontó diciéndome: “¿De donde vienes?, ¿de ver a tus amigos que te hicieron así?, ¿los que te enfermaron de esa forma?” Como ya estaba cansado de que diario me estuviera diciendo cosas como esas, ignoré sus palabras, pero ella estaba en la puerta de mi recámara y cuando iba a pasar me empezó a dar cachetadas y a darme puñetazos en el pecho, mientras me decía que se avergonzaba de mí, que ojalá nunca hubiera nacido, que quisiera borrar de su mente que yo existo y que renegaba de ser mi mamá.

Esa vez fue la única que me han pegado por mi orientación sexual. Otro día mi papá me iba a levantar la mano por lo mismo precisamente, pero le detuve la mano y le dije: “Suelta el primer golpe y el segundo lo doy yo”. Desde ahí decidí que nadie más me volvería a pegar por ser homosexual”.

2. “Ándale, por putito amanerado”.- Arturo

“Fui bulleado y golpeado durante muchos años en la escuela, en la primaria y secundaria y en la prepa. La primera vez fue a los cinco años; me pusieron una madriza en el baño de la primaria otros niños que me encerraron ahí. ‘Ándale, por putito amanerado’, me decían. Aunque nunca me dejé porque intentaba defenderme como podía, el acoso persistió por años. De hecho en la preparatoria me corrieron por aventar a un tipo que quería abusar de mí en el baño. No me creyeron que lo había arrojado porque me quería obligar a chupársela“.

3.  “No necesitamos de un maricón como tú”.- Neftali

Tengo prohibido acercarme a mis sobrinos adolescentes, sólo los saludo cuando nos vemos en la sinagoga. Mi primo no me lo ha dicho abiertamente, pero es un tema que salió en la mesa hace unos días en casa de mi tía. Literalmente mi tía dijo enfrente de mi mamá: ‘Si los hijos de tu primo te buscan, no los busques o saludes, a él y a su esposa no les gusta que tengas contacto con ellos’. La dejé terminar. A pesar de que yo los podría ayudar porque ella tiene diabetes y yo soy nutriólogo, ella dijo que nunca necesitaría de un maricón como yo”.

4. “Todos los putos se mueren de sida”.- Tulio

“Al descubrir que soy homosexual, mi hermano mayor, el preferido de la familia, empezó una labor de tortura psicológica, con frases como ‘todos los putos mueren de sida’, ‘¿quien te violó?, puto’, ‘¿por qué eres así?’, ‘prefiero mandarte a matar, para que mis papás sufran un rato a que sufran humillaciones toda la vida’, ‘tú vas a matar a mis papás, ¿no ves que mi mamá tiene problemas del corazón y mi papá es diabético?’. Esto me llevó a callar, pensando que destruiría a mi familia, que estaba solo y lo estuve mucho tiempo. Compartíamos habitación y estas eran las frases de todas las noches, causándome miedo de ir a dormir, esperando que él durmiera para poder hacerlo también. Fueron años de recibir golpes y no decir nada. La violencia fue creciendo más y más hasta que una vez en el coche, él iba tomado y me empezó a golpear, provocando que por poco chocáramos. Ese fue el detonante para empezar a salir del clóset, primero con mi madre quien me vio golpeado. La reacción de mi mamá fue que eso era algo que podía curarse, que mejor lo mantuviera en secreto”.

5. “Eso les pasa por estar de jotitos”.- Diego

Una vez estaba con un amigo caminando sobre Masaryk, era de noche y nosotros estábamos muy borrachos. De pronto se paró una patrulla y se bajaron dos policías, nos la empezaron a armar de pedo y nosotros les dijimos que sólo íbamos caminando, no estábamos tomando en la calle. Después de no querer darles mordida nos subieron a la patrulla y según ellos nos iban a llevar al Ministerio Público; pasó un tiempo y nos dimos cuenta que sólo nos estaban dando vueltas. En ese momento detuvieron la patrulla y uno se paso atrás conmigo y movió a mi amigo al copiloto. El policía de atrás se sacó el pene y me dijo que si se lo chupaba nos dejarían ir, el de adelante hizo lo mismo mientras intentaba tocar a mi amigo. Los dos nos rehusamos así que decidieron dejarnos tirados en una calle de Polanco. Al final, fuimos con otros policías y les contamos lo que había pasado pero ellos nos respondieron: ‘Ya váyanse de aquí antes de que les hagamos lo mismo, eso les pasa por estar de jotitos‘.

Después de leer esto, ¿sigues pensando que no hay razones para que exista una marcha por los derechos de los homosexuales? ¿Crees que la homofobia ya es un tema completamente superado?

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